Los primeros cinco años de vida son vitales en el desarrollo de la personalidad de un niño, por lo que tener una relación estrecha con la madre favorecerá a que el infante adquiera seguridad en sí mismo, expresó Julieta Vera Ramírez, secretaria académica de la Facultad de Psicología de la BUAP.
Desde los últimos meses de gestación, explicó, “el bebé escucha y siente todo lo que sucede a su alrededor, por ello es muy importante que en esa etapa la mamá se comunique con él, que le platique, le cante y sobretodo que su estado emocional sea de tranquilidad”.
Detalló que los recién nacidos sienten, al momento de estar en los brazos de su progenitora, todas esas muestras de cariño, afecto, calor y cercanía que les brindan y que, de igual manera, perciben aquellos sentimientos negativos: “si la madre es ansiosa o tiene miedo al momento de cargar al bebé este va a llorar porque en ese momento se le transmite ese miedo e inseguridad, sucederá de igual manera si es cargado por alguna persona que esté estresada o enojada”.
“Durante el crecimiento del niño, la madre le debe generar esa confianza para que comience a experimentar y a tomar decisiones, algo tan simple como preguntarle el tipo de ropa que le gustaría usar o a qué escuela le gustaría ir son situaciones que favorecen a su proceso madurativo”, argumentó Vera Ramírez.
La experta enfatizó que un aspecto muy importante es que las madres “abran canales de comunicación, confianza y cercanía con sus hijos, que se involucren en sus actividades, les pregunten cómo les fue en la escuela, qué hicieron, qué les gustó y qué no; hacer esto ayudará a que el niño viva en un ambiente familiar sano y evitará que al crecer se vuelva una persona tímida y reprimida”.
Finalmente la académica subrayó el papel de todas las mujeres que son madres, quienes deben estar conscientes de que todas sus acciones, esfuerzos, atenciones y ejemplos favorecerán al futuro bienestar de sus hijos.
“Un hijo requiere de todo el amor, necesita sentirse querido, escuchado y que le brinden tiempo de calidad, pero sobre todo es muy importante que la mamá reflexione sobre su responsabilidad y que tenga una madurez psicológica para otorgar el cuidado necesario al pequeño”, finalizó.









