
En un encuentro con la prensa comentó que en la primera mesa del Tlcan, que se iniciará mañana, el gobierno de Donald Trump tratará de imponer sus criterios para aumentar su competitividad y crecimiento.
A Estados Unidos le interesa imponer concesiones a su favor sin dar nada a cambio y menos si se trata de algo que afecte su desarrollo industrial y genere de empleo, subrayó.
Consideró que sería un error ceder en el área industrial a cambio de obtener algún supuesto beneficio para el sector agrícola, porque sería seguir condenándonos al subdesarrollo.
Por su parte, los senadores Marcela Guerra y José Ascención avizoran un panorama distinto y estiman que se puede competir en condiciones de equidad, aun cuando reconocen que se requiere de apoyo gubernamental para rivalizar a escala internacional.
Mientras, organizaciones campesinas, sociales y sindicatos criticaron al gobierno por el hermetismo mantenido con la estrategia que seguirá y califican de antidemocrática la exclusión de representantes de los pequeños productores en la delegación negociadora.
Dirigentes obreros estiman que a la actual administración solo le interesa conocer la opinión de los grandes empresarios, negando la participación ciudadana.








