La esperanza de vida de los mexicanos es de 75 años.
En 2010 se registraron 592 mil defunciones y la mayor parte se concentró en edades adultas: seis de cada diez aconteció en la población de 60 años y más y una de cada cuatro en adultos de 30 a 59 años.
Fallecen 132 hombres por cada cien mujeres, en el grupo de 20 a 34 años esta sobremortalidad supera las 300 defunciones masculinas por cada cien mujeres.
La diabetes mellitus, las enfermedades isquémicas del corazón, las del hígado y las cerebrovasculares son las principales causas de muerte de la población y representan 37% de las defunciones totales.
El Día de Muertos es una celebración mexicana de origen prehispánico que honra a los difuntos el 2 de noviembre; en el año 2003, la UNESCO (Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura) declaró a esta festividad como «Obra maestra del patrimonio cultural de la humanidad».
Esta celebración representa uno de los ejemplos más relevantes del patrimonio vivo de México y del mundo, así como una de las expresiones culturales más antiguas y de mayor plenitud de los grupos indígenas que actualmente habitan en nuestro país. Diversos estudios históricos y antropológicos han permitido constatar que las celebraciones dedicadas a los muertos no sólo comparten una antigua práctica ceremonial donde conviven la tradición católica y la precolombina, sino también manifestaciones que se sustentan en la pluralidad étnica y cultural del país. Con motivo de Día de Muertos, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), presenta una selección de datos estadísticos sobre la mortalidad en el país.
MAYOR SOBREVIVENCIA DE LA POBLACIÓN
En las primeras décadas del siglo pasado las enfermedades respiratorias, infecciosas y parasitarias provocaron la muerte de muchos niños, principalmente aquellos que no habían cumplido su primer año de vida. Los programas de salud llevados a cabo en ese periodo permitieron una mayor cobertura en los servicios de salud y un aumento en la implementación de nuevas tecnologías médicas que contribuyeron a un cambio epidemiológico. Actualmente, los padecimientos crónico-degenerativos son las principales causas de muerte y ello es un síntoma de que la población sobrevive más tiempo. El aumento en la esperanza de vida de los mexicanos se ha hecho evidente, en 1930 se vivía en promedio 34 años, observándose una mayor sobrevivencia en las mujeres (35 años) que en los hombres (33 años); ocho décadas después, la esperanza de vida se duplica (75 años) y la sobrevivencia en las mujeres amplía su brecha en casi cinco años, respecto a los hombres. Las diferencias que aún se presentan en el nivel de exposición al riesgo de fallecer de mujeres y hombres están en función de las actividades y los espacios donde se desempeñan unas y otros, así como de los estilos de vida diferenciados.
MONTO Y DIFERENCIALES EN LA MORTALIDAD POR EDAD Y SEXO
El nivel de la mortalidad es diferente en cada grupo de edad y sexo, en 2010 se registraron 592 mil defunciones y la mayor parte se concentró en edades adultas: seis de cada diez aconteció en la población de 60 años y más y una de cada cuatro (24.4%) en adultos de 30 a 59 años. La población infantil (0 a 14) y joven (15 a 29 años) que falleció en ese año representa 6.9 y 6.3% de las defunciones totales, respectivamente. La diferencia observada en el número de defunciones entre hombres y mujeres se encuentra condicionada a factores biológicos y sociales propios de cada sexo; regularmente la mujer tiene una mayor probabilidad de sobrevivencia porque es menos propensa a sufrir accidentes, y en general, adopta menos conductas violentas donde peligre su vida. En 2010 fallecieron 132 hombres por cada cien mujeres, esta sobremortalidad se da en todos los grupos de edad y es más marcada en el grupo de edad de 20 a 34 años que registra más de 300 defunciones masculinas por cada cien mujeres.
CAUSAS DE MORTALIDAD EN ADULTOS DE 30 A 59 AÑOS
En los adultos se identifican dos etapas donde las personas se exponen a diferentes estilos de vida que se traducen en perfiles epidemiológicos diferenciados por edad y sexo. La primera se da en los adultos de 30 a 44 años donde usualmente la población se encuentra en una fase de formación o expansión de sus propias familias, desempeñando actividades vinculadas con la procreación y el cuidado de sus hijos; en lo laboral, la mayoría de los hombres y una proporción cada vez mayor de mujeres, participan en alguna actividad económica.
Es en esta etapa cuando se originan o se fortalecen hábitos que afectan o afectarán la salud de los adultos en el futuro; de acuerdo con la Organización Panamericana de la Salud, «el estilo de vida puede conducir a hábitos alimentarios y modelos dietéticos y de actividad física que se comporten como factores de riesgo en las enfermedades crónicas.»
En los hombres de 30 a 44 años las agresiones (22.9%), las enfermedades del hígado (10.5%), los accidentes de transporte (9.2%), la diabetes mellitus (5.2%) y las enfermedades isquémicas del corazón (5.1%) son las primeras causas de muerte; en las mujeres la diabetes mellitus (9.3%), los tumores malignos de la mama (5.7%), los accidentes de transporte (4.9%), las agresiones (4.9%) y el tumor maligno del cuello del útero (4.4%) conforman el cuadro epidemiológico de las primeras cinco causas de muerte en este segmento de la población.









