
La definición de la palabra unidad tiene muchas acepciones y entre ellas está la que se refiere a la astronómica que es una unidad de distancia que equivale a 149.597.870 kilómetros, aproximadamente, la distancia media entre la Tierra y el Sol, correspondiente a 8,32 minutos luz, según establecen los estudiosos.
Y más o menos, quizá menos minutos terrestres y menos minutos luz, pero creo le parecieron estos últimos al alcalde Eduardo Rivera Pérez, en su fugaz aparición en la tradicional ceremonia de “El Grito” que se da en el balcón principal del Palacio Municipal.
Otra acepción indica que “unidad” es cada uno de los elementos que forman un convoy, un tren, etcétera. Por lo visto, desde allí abajo, como parte del pueblo, vigilado por tropas castrenses y policías, mirando hacia las estrellas, el maestro, como gusta que le digan a don Lalo, no forma parte del tren del gobernador Rafael Moreno Valle Rosas, pues su lugar protocolario, fue ocupado por el aún secretario del Trabajo del gobierno de Felipe Calderón, Javier Lozano Alarcón, indudablemente “ventaneado” para una senaduría plurinominal panista.
Y desde el cabúz, el munícipe, atisba los juegos artificiales que por momentos lo alumbran y se ve un rostro serio del cual emerge una leve sonrisa cuando intercambia unas palabras con “quien ocupa se lugar”.
La exquisitez de tiempos idos, de pompa, aunque sin acompañamiento numeroso pero sí de un gran aparato de seguridad, para el pueblo y más para ellos, reapareció en ese fastuoso edificio colonial; donde los nuevos gobernantes cambiaron el protocolo de una de las fiestas cívicas mayores de un pueblo que, con grandes esfuerzos lucha por su independencia económica, por mejor educación, empleos, atención al campo, seguridad, salud, vivienda y que cada año, la noche del 15 de septiembre, une sus voces a la del gobernante en turno para lanzar, a las estrellas, al infinito, “Vivas” a quienes iniciaron una lucha que aún no termina, por la “defensa de la patria y la unidad nacional”, unidad que se dice, empieza por casa.
Vueltos a la cruda realidad vemos que las heladas que afectaron a los estados de México, Tlaxcala, Veracruz, Hidalgo, parte de Oaxaca y Puebla, registran pérdidas que alcanzan los 5 mil millones de pesos, ya que más de un millón de hectáreas de cultivos de maíz, trigo, frijol, cebada, hortalizas y forrajes resultaron dañadas en un 90%, según Juan Rojas Pérez, dirigente del Frente Revolucionario de Campesinos y Trabajadores de México (FRCTM). Esta situación podría provocar incremento en el precio de algunos alimentos pues en Tlaxcala y Puebla se dejarán de producir 700 mil toneladas de maíz, que se sumarán a las pérdidas que se registraron en el Norte del país por las heladas de febrero pasado, la repercusión la veremos a fin de año porque no habrá maíz para hacer tortilla. Alertó sobre las grandes empresas trasnacionales que son las que fijan los precios de los productos y aprovecharán para aumentar más el del grano que tan sólo en lo que va del año se ha incrementado en más del 60% al pasar de 3 mil 100 hasta 5 mil pesos.
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