Una de las categorías consideradas como prioritarias en las agendas del quehacer gubernamental es la salud, no obstante el planteamiento y ejecución de los programas sociales que benefician a la ciudadanía parecieran no ser suficientes, accesibles y carentes de calidad en el servicio de seguridad social.
Puebla en materia de salud, tiene la población derechohabiente a servicios de salud más baja del país y la peor cobertura de servicios médicos a su población, atendiendo tan sólo un 45.9% de ella, como lo revelan las cifras del Censo de Población y Vivienda del INEGI 2010.
Esta situación se torna más comprometedora, si se sabe que Puebla está considerada como la cuarta ciudad más importante del país y, al mismo tiempo, en estados como Colima, Aguascalientes, Nuevo León, Campeche, Coahuila y Nayarit poco más del 76% de la población es derechohabiente de alguna institución.
En la actualidad los retos que se enfrentan son cada vez más demandantes, la población crece de forma avasallante y los recursos para atender sus necesidades en materia de salud se vuelven incompetentes, más no significa que las autoridades correspondientes no tengan la obligación de planificar y aprovecharlos de la mejor manera para proveer a la ciudadanía de los servicios básicos.
Por si fuera poco, el Sistema Nacional de Información en Salud –SINAIS- reportó que Puebla está entre los siete estados con menor Índice de Desarrollo Humano -según la actualización de julio de este año-, con 9 municipios y 280 localidades consideradas con los más bajos niveles de expectativas de vida o salud, educación e ingreso per cápita.
De tal modo que los avances en estos rubros, por parte de las autoridades tanto estatales, municipales como federales han sido inoperantes, pues como dio a conocer las Naciones Unidas de acuerdo al «Índice de Desarrollo Humano de Hogares e Individuos 2008” sólo se avanzó de 0.742 en el año 2000 a 0.758 en el año 2008.
Por lo que el compromiso de los gobiernos que lideran al país y cada entidad está vigente con la ciudadanía en general, por llevar a cabo y de forma conjunta, las acciones y reformas necesarias en los órganos de poder, instituciones públicas y privadas, organizaciones no gubernamentales y agentes internacionales.
Los focos rojos ya están identificados por distintos índices y evaluaciones, ahora resta que los tres niveles de gobierno focalicen sus esfuerzos en la mejora de la infraestructura hospitalaria, abastecimiento de medicamentos, calidad en el servicio, ampliación de la cobertura de los programas sociales, reformas legislativas para fortalecer los recursos financieros del ramo, así como garantizar la calidad en el servicio, mediante cursos de actualización y capacitación permanente para los trabajadores.
Finalmente, los mexicanos, incluyendo principalmente a los más necesitados, entre ellos, niños, madres solteras, ancianos y discapacitados, son los que día con día enfrentan la cruda carencia de los servicios de salud, enfrentan la enfermedad y en el peor de los casos la muerte a causa de la desatención médica.
En el Revolucionario Institucional sabedores del trato que todo individuo merece, exhortamos a las autoridades correspondientes para que actúen a la brevedad en pro de que nuestra sociedad se mantenga sana y en una ambiente de bienestar general.
*Secretario Adjunto a la Presidencia del CDE del PRI Puebla.










