Emma Cárdenas hizo con su libro Tiempos de culpa que la literatura y la vida coincidieran en una misma reflexión acerca de las consecuencias de la migración en la vida de las personas. El texto ganó el Premio Bellas Artes de novela José Rubén Romero en el 2006, pero es publicado hasta este año.
En entrevista, la autora comentó que “hace cinco años el tema no era del todo aceptado por la editoriales, pues causaba cierta controversia”.
Por ello, su obra tardó tanto en publicarse, a pesar de haber recibido el mencionado premio, “que es un espaldarazo a la obra, más que al autor”, por lo que ella considera que el tema de la migración y los prejuicios que conlleva son ahora vistos con mayor aceptación.
“Esto no quiere decir que han desaparecido o que la sociedad en el mundo ha cambiado”, se apresura a decir Cárdenas, quien comenta que la génesis de esta historia es una anécdota personal, que puso de manifiesto su propia visión sobre las relaciones interraciales.
“Hace unos años, había rentado una casa aquí en México a un señor proveniente de Alemania, pues me había mudado a Australia. En una ocasión que vine a cobrar la renta, me abrió la puerta una mujer de color, y yo le dije: ¿Le podría dar esto al señor?
“Ella muy amable me respondió con otra pregunta: ¿A mi esposo? Descubrí entonces que yo misma tenía prejuicios acerca de la raza. Esa experiencia fue lo que provocó la historia de este libro”.
En Tiempos de culpa, el odio y el racismo brotan, se entrelazan en una sociedad globalizada que promete la redención a través del dinero; toda esta realidad logra exponerse desde un pequeño apartamento con un sótano que recuerda las mazmorras.
Narrada con un suspenso extraordinario, esta historia borra los límites entre civilización y barbarie, deseo y sadismo, redención y culpa. A través de dos personajes marginados, Cárdenas nos ofrece una obra intensa y oscura, capaz de arrastrarnos a la locura de la actualidad, dejándonos escalar por los estratos de una moral falsa.
La prosa de la autora es vertiginosa y contundente. Nos ofrece un entramado intimista que desemboca en una situación confusa y dramática. El protagonista es víctima de sus prejuicios y fantasmas.
Emma Cárdenas continúa viviendo en Australia, particularmente en Sidney, desde donde trabaja en una nueva novela, sin título aún, en la que reunirá a personajes provenientes de Inglaterra y México.
“Hablará sobre la historia de Australia, un país donde vivo muy tranquila, pero que me provoca reflexiones interesantes sobre las causas y consecuencias de la migración. En esta historia habrá una muchacha de Sidney, un hombre proveniente de México, con quien se casa, y otro de Londres, Inglaterra.
“De nuevo la migración es un pretexto para el desarrollo de esta nueva novela, pero ahora con mayor énfasis en contar el pasado de ese país, el cual se ha abierto a la migración y en este momento vive procesos de mestizaje muy interesantes, desde luego, acompañados de algunos prejuicios”.
Pero esa parece ser una condición necesaria en todas las sociedades, pues Cárdenas recuerda que en México, hace unas cuantas décadas, llamar a otra persona “indio” tenía una connotación severamente peyorativa.
“La migración es un gran tema para la literatura y, en mi caso, me parece que es la mejor manera para compartir con los lectores esta reflexión, muy vigente en nuestros tiempos”, señaló Cárdenas, quien comenta que a la par de esta novela, trabaja en otro proyecto sobre la historia del corrido en México.
“Desde la época de la Revolución hasta los narcocorridos, que son lo de hoy en la música, pues es la manera en que la cultura popular narra nuestra propia historia, lo cual me parece muy interesante. Esta otra novela estará acompañada de música y de una voz que marca el principio y el fin de cada corrido.
“A la literatura la veo como una experiencia sensorial, que se puede expandir; mientras que la música es un arte que nos acompaña todo el tiempo, así que ésta será la mejor manera de abordar un tema como el de los corridos”.









