
La poeta chiapaneca Elva Macías nutre su obra de los recuerdos de infancia, mientras que Roxana Elvridge-Thomas hace lo propio a partir de referencias prevenientes de la relación del hombre con la religión con personajes creados por la autora, como Dorfán, Farión, Yadián, y Antón, ángeles asociados a referencias también desarrolladas por la autora; ambas compartieron sus textos en el ciclo Poesía, lectura en voz de sus autoras, que se desarrolla en el Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.
Las autoras consideraron de mucha importancia la realización de estas reuniones porque ayudan a fomentar el conocimiento tanto de la obra particular de las autoras, como de la poesía en general. Elva Macías dijo en este sentido que «me gustan mucho este tipo de ejercicios pues el público tiene la oportunidad de escuchar los poemas en voz del autor, y de esa manera escuchar cómo lo interpretamos, comprender la intención con que fueron escritos.
«Eso es algo simple pero profundo, pues he tenido la fortuna de recibir comentarios muy emotivos ya que el lector encuentra que comprendió de manera acertada los versos escritos o bien descubre cuál era su propósito. Además, claro, es una manera de fomentar el gusto entre los lectores por la poesía, lo cual es necesario porque de pronto parece ser olvidada por el gran público».
Elva Macías leyó los textos publicados en su libro Círculo del sueño, en el cual la temática central son los recuerdos infantiles, punto de partida de su producción en general, una constante casi inagotable «sobre todo porque todos los seres humanos compartimos esa memoria, un periodo en nuestras vidas muy interesante, pues está lleno de fantasía, sueños y anhelos que en nuestra vida adulta seguramente buscaremos cumplir, así que para el poeta es una fuente de inspiración permanente».
La dinámica que siguieron ambas poetas fue la de leer por turnos textos elegidos para cada una de ellas. De esta manera la sesión adquirió un tono diverso de temas y de estilos, pues las voces poéticas de las autoras son particulares y por primera ocasión se presentaron en una misma reunión.
En su oportunidad, Roxana Elvridge-Thomas consideró un contrapunto con la producción de su compañera en turno, «porque mi formación es distinta, soy muy chilanga, y porque me nutro de referencias variadas, en esta ocasión decidí presentar textos con personajes provenientes de la relación del hombre con la religión.
«Pero tengo otras influencias como Ezra Pound o T. S. Eliot. Para el contexto de una reunión como esta, tener a dos autoras tan distintas como nosotras porque de esta manera se resalta la enorme variedad de estilos y temáticas que se pueden reunir en torno a la creación poética y coincido con Elva (Macías), en que es una manera magnífica de fomentar el gusto por este género».
Roxana Elvridge-Thomas leyó poemas de su libro Imágenes para una anunciación, en el cual explora la relación del hombre con las divinidades, pues reconoció su interés temático por la religiosidad del ser humano, no la católica, sino en general sobre el planteamiento del hombre enfrentado a la divinidad y qué sucede con él.
Con este trabajo intenta realizar una exploración a partir de lecturas sobre este cuestionamiento, para luego sintetizarlo a través de la poesía. En ese terreno su principal influencia es San Juan de la Cruz y otros místicos españoles.
«Lo central en mi producción es la experimentación, como ocurrió con este poemario, en el que quería escribir un libro con la estructura de un oratorio musical. Busqué distintos ejemplos y me quedé con el más conocido: El Mesías. Lo interesante era imitar ese formato; no quería hablar del nacimiento de Cristo, ni de la Pasión, ni de nada parecido.
«Lo más similar a mis intereses son los ángeles, por eso hablo de ellos como cocineros, pintores, y los últimos que he creado son más demoníacos. Los nombres de mis personajes eso sí los tomé de la vida cotidiana, por ejemplo Antón era un gato, mi angelito por mucho tiempo. Farión, Yadián y los demás son inventados. Migaro es el ángel de la migraña, el que te la causa. Por supuesto no existe, pero si así fuera, creo debería tener ese nombre».









