Convertido en un clásico de la Liga de Campeones, en particular azote del Real Madrid, que solo la campaña pasada pudo superarlo tras varios fiascos, el Olympique de Lyon se prepara para las vacas flacas. «No lucharemos por ganar la Liga», advirtió hace unas semanas su presidente Jean-Michel Aulas, que reivindica «el espíritu familiar» para recuperar el fulgor de un club que dominó con brazo de hierro el fútbol galo en las últimas temporadas y que en la última temporada cedió ante Lille, finalmente campeón, y Marsella.
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El Lyon, como siempre









