Published On: Sáb, Ene 4th, 2014

El Colegio Nacional da a conocer las contribuciones relevantes de mexicanos destacados: Eusebio Juaristi

Eusebio Juaristi
Para el químico mexicano Eusebio Juaristi (Querétaro, Qro., 21 de diciembre de 1950) ser miembro del Colegio Nacional es un reconocimiento a su trabajo como científico y formador de nuevas generaciones de profesionales en su campo, lo que le llena de orgullo y motiva a seguir esforzándose para contribuir al desarrollo de la ciencia en México.
En entrevista con Conaculta, el iniciador en México de la investigación en el área de la fisicoquímica orgánica compartió su experiencia como miembro de la institución fundada el 15 de mayo de 1943, que en su opinión, da a conocer los logros y contribuciones más notables y relevantes de mexicanos destacados a la ciudadanía en general.
«El Colegio Nacional es de acceso libre y gratuito, lo que facilita que todos los mexicanos conozcan y enriquezcan tales contribuciones. En lo profesional, la institución ha facilitado mi participación en muchos foros académicos y de divulgación nacional», comentó el autor o coautor de 340 publicaciones en el área de la química, incluyendo 192 trabajos de investigación original.
Sobre el que un área como la química esté presente en el Colegio Nacional, expuso que ésta es una ciencia en pleno desarrollo, motor de la economía nacional, por lo que considera esencial que esté representada en el Colegio Nacional, espacio que reúne a representantes de las ciencias y artes más significativas del país.
El investigador ingresó a la institución el 13 de febrero de 2006, recordó que fue el escritor José Emilio Pacheco, quien fungía como presidente en turno, la persona que le informó que sería un miembro de El Colegio Nacional, y que el físico Leopoldo García-Colín también le hablaría para darle «la buena noticia».
Compartió que el día de la ceremonia de su ingreso Arcadio Poveda, Luis Felipe Rodríguez, Octavio Novaro y Leopoldo García Colín integraron el presídium y como asistentes estuvieron presentes Marcos Moshinsky, Guillermo Soberón Acevedo, Enrique Krauze y Luis Villoro.
El Premio de la Academia de la Investigación Científica 1988 indicó que tras regresar de una estancia en el extranjero, a finales de la década de los setenta, el llegar a formar parte del Colegio se había convertido en una meta, en un sueño.
«Sabía que en el área de la química había tenido como representante a Jesús Romo Armería, pensé que sería importante y bonito para mí el poder ingresar al Colegio Nacional, tiempo después tuve la oportunidad de conocer al físico y químico Leopoldo García-Colín, quien tenía un interés especial en el desarrollo de la química en México y planteó la posibilidad de que alguien como yo ingresara, lo que se hizo más factible cuando gané el Premio Nacional de Ciencias y Artes en 1998», señaló.
El investigador originario del estado de Querétaro mencionó que no fue fácil que él ingresara al Colegio Nacional. «Cuando hay un sitio puede haber varias personas candidatos o candidatas que son consideradas, la competencia puede ser enorme, después de dos o tres intentos tuve la fortuna de ser elegido».
«Aquel año 2006, el día que ingresé, estaba un poco nervioso, pero al mismo tiempo muy contento. Decidí dar un discurso muy general, tomando en cuenta que asistieron no sólo colegas y estudiantes sino también mis familiares. Fue un evento abierto a todo público pero al que podíamos invitar a amigos y familiares, fue una ocasión inolvidable saber que estaban presentes».
Todos los miembros del Colegio Nacional, de acuerdo con lo dispuesto en el artículo décimo del Decreto Presidencial del 9 de noviembre de 1971, deberán sustentar lecciones, conferencias o realizar otras actividades de difusión cultural, sobre temas de su especialidad o disciplinas conectadas con ella.
Para Eusebio Juaristi las obligaciones que adquirió como miembro son muy razonables. «El Colegio Nacional es una de las responsabilidades más importantes para mí, he decidido dar prioridad a esos compromisos y actividades que a mi participación en otros organismos, academias o sociedades químicas, considerando el impacto que se puede tener desde el foro que ofrece la institución».
Explicó que para dictar sus conferencias previamente trata de averiguar del tipo de audiencia que asistirá. «El nivel de una conferencia podría ser diferente si ésta se imparte en un lugar más público como es el mismo Colegio Nacional, donde la convocatoria son abiertas a todo mundo y pudiera llegar gente de muchas formaciones diferentes o de actividades distintas, entonces en ese nivel que es más amplio trato de hacer las presentaciones más generales».
Agregó que para otro tipo de audiencia, que podría ser una facultad o un departamento en particular de alguna universidad, el lenguaje podría ser especializado ya que puede tratar temas de investigación.
Apuntó que uno de los retos al formar parte de la institución es tratar de no repetirse demasiado. «A lo largo de estos siete años he ido desarrollando y preparando algunos temas en los que a lo mejor tenía menos experiencias, pero que he considerado podrían ser de interés, en ese sentido una de las grandes facilidades que nos da el Colegio es la posibilidad de publicar libros en diferentes temas e invitar al mismo tiempo a otros colegas para de esa manera enriquecer la contribución que uno puede tener en el Colegio Nacional hacia la sociedad en general».
Eusebio Juaristi, al ser uno de los 40 miembros del Colegio Nacional, dijo, ha tenido la oportunidad de convivir con personas extraordinarias que son un modelo a seguir.
«De mi convivencia con los miembros del Colegio Nacional, quisiera recordar a Leopoldo García Colín, quien ya falleció, quien fue amigo mío durante muchos años. Destaco las conversaciones y apoyo que he recibido de Ruy Pérez Tamayo, y he tenido la fortuna de coorganizar diversos eventos como simposios, mesas redondas, con Luis Felipe Rodríguez, Francisco Bolívar Zapata, Octavio Novaro y Luis Fernando Lara».
Comentó que «abusando» de la cercanía y la generosidad del arquitecto Teodoro González de León, le ha pedido libros o consejos especiales para el desarrollo profesional de su hija, quien estudia arquitectura. «Son muy interesantes las oportunidades que tenemos de convivir, por ejemplo en los momentos de esparcimiento, en las comidas es muy interesante conversar con personas como Enrique Krauze, escuchar los comentarios que puede hacer José Emilio Pacheco o el hecho de que gente como Luis Fernando Lara comparta su conocimiento sobre la lengua española, es una oportunidad única y enriquecedora con los diferentes colegas de todas las áreas».
El profesor titular e investigador en el Departamento de Química del Cinvestav-IPN expresa a las personas que no conocen al Colegio Nacional que sus actividades y funciones son accesibles para todos. «Para que la institución esté realmente presente en la sociedad mexicana, necesitamos que las personas de todos los estratos sociales se acerque a nosotros», subrayó.
Indicó que una actividad o meta próxima del Colegio sería que muchas de las actividades que se realizan en su sede, ubicada en Luis González Obregón, en el Centro Histórico, se puedan llevar a más ciudades de la República Mexicana.
«A veces el Centro Histórico es un poco complicado, invito a las personas a que conozcan el edifico sede, pues es hermoso y vale la pena visitarlo, así como tratar de asistir a los eventos como conferencias, conciertos, mesas redondas, o las exhibiciones del maestro Vicente Rojo. Vale la pena ir al Colegio y ojalá el impacto que pueda tener en la sociedad mexicana cada vez sea mayor».
El lema que desde su fundación acompaña al Colegio Nacional es «Libertad por el saber», para Eusebio Juaristi significa que es la única forma en la que un país como México pueda ser dueño de su futuro. «Es cuando su capacidad para generar conocimiento y cultura sean suficientemente fuerte como para no depender de influencias y presiones externas».