Hay otros directores de cine que han dado rienda suelta a su cabreo con los festivales por no haber estado su película en el palmarés, aunque no de manera tan directa como esta vez la de Arturo Ripstein, que ha acabado estando en el candelero más por sus exabruptos que por la película en cuestión, Razones del corazón, por cierto muy bien recibida por casi todos. Ripstein es, él mismo lo dice, en algunos momentos un hombre irascible e iracundo, aunque por lo general es cordial y con buen humor. Le puede dar el arrebato, luego se disculpa. En el festival de Donosti ha participado en varios jurados, y su paciencia para convencer a los demás fue a veces notoria, como cuando, por ejemplo, discutió apaciblemente con el anciano Robert Wise, a quien la película que resultó ganadora aquel 1994, Días contados , de Uribe, le parecía poco menos que pornográfica. En su buen inglés Ripstein le fue convenciendo de que no era así, de que como mucho podía considerarse ginecológica; al final todos acabaron felices.
Tomada de:
El cabreo









