
Washington.- El secretario estadounidense de Comercio, Wilbur Ross, y la titular mexicana de Economía, Graciela Márquez, dialogarán aquí sobre las amenazas norteamericanas de imponer aranceles a los productos de la vecina nación.
La reunión, acordada por ambos interlocutores en la toma de posesión del nuevo presidente salvadoreño, Nayib Bukele, hace dos días, iniciará las negociaciones con vistas al encuentro de pasado mañana entre los jefes de las diplomacias de los dos países.
Después del anuncio del mandatario estadounidense, Donad Trump, sobre los gravámenes, las máximas autoridades de México promovieron el diálogo con el fin de evitar el castigo económico.
Trump comunicó el pasado 30 de mayo que su país impondrá tarifas del cinco por ciento a las importaciones de los productos mexicanos desde el próximo 10 de junio, y las incrementará progresivamente hasta la detención del flujo de migrantes ilegales.
En un comunicado difundido por la Casa Blanca, el gobernante republicano sostuvo que si la denominada por él crisis de la inmigración ilegal se alivia mediante acciones efectivas tomadas por México cesarán los impuestos.
Sin embargo, si persiste esa situación los aranceles subirán a 10 por ciento el 1 de julio, comunicó el jefe de Estado, cuyas políticas sobre el tema reciben rechazo a nivel nacional y foráneo.
De igual manera, añadió, escalarán al 15, el 20 y el 25 por ciento, el 1 de agosto, el 1 de septiembre y el 1 de octubre, respectivamente.
Al último nivel, se mantendrán permanentemente las tarifas a menos que México detenga sustancialmente la entrada ilegal de extranjeros, subrayó Trump, quien durante las jornadas posteriores siguió con las presiones y las críticas.
La víspera, en sus últimos comentarios sobre el asunto en Twitter, escribió que México está enviando una gran delegación para hablar sobre la frontera.
Según Trump, el problema es que han estado ‘hablando’ durante 25 años, y ‘queremos acción, no hablar’, recalcó.
México puede resolver la crisis fronteriza en un día si lo desea, repitió Trump, y advirtió que ‘de lo contrario, nuestras empresas y empleos estarán regresando a Estados Unidos’.
Por su lado, el presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, insiste en la importancia del diálogo, desestima una guerra comercial y aboga por mantener la amistad entre las dos naciones.








