
Moscú.- Estados Unidos, con pretextos varios y argumentos cada vez menos creíbles, anunció nuevas restricciones a 12 compañías rusas, al acusarlas de cooperar con Irán o de apoyar supuestamente a hackers en ataques contra el país norteño.
Así, la empresa Nilco Group, con negocios en Belarús, Irán y Rusia, está incluida dentro de la nueva relación, al igual que NII Vektor e InfoTeKS, así como la entidad científica-productiva Gamma y la Syrus Systems.
Medios de prensa locales señalan que Estados Unidos apela a argumentos como la cooperación con el programa nuclear iraní, la supuesta injerencia rusa en los asuntos internos norteamericanos, o el espionaje cibernético, para aplicar castigos contra esta nación euroasiática.
Rusia considera que Washington busca con su política de restricciones sacar del mercado a competidores, incluidas las empresas de alta tecnología rusa, de construcción de armamentos y de otras esferas.
Así, otras compañías incluidas en la nueva lista negra son la Daitejnoservice, el centro científico Okeanos, AeroKompozit, la empresa científico-productiva Tejnologuia, el consorcio Aviadvigatel y Sistema de Construcción de Maquinarias de Presión y el centro científico de Voronezh Vega.
Estas entidades están acusadas de apoyar en el desarrollo de la Fuerza Naval de Rusia y el programa aeroespacial militar, un argumento que parece tener sentido solo para Washington, comentó la televisión capitalina.
En el caso de esta última lista negra, a las compañías incluidas se les aplica limitaciones en la entrega de licencias para operar en Estados Unidos y con otros países, que podrían ser castigados por tener actividad de negocios con Rusia.
La semana pasada, la Casa Blanca anunció otra relación de seis compañías y 27 personalidades de esta nación que serán sometidas a restricciones, la mayoría vinculadas al complejo militar industrial ruso.
Desde 2017 Estados Unidos aplicó sanciones contra 212 personalidades y empresas de Rusia bajo disímiles argumentos, muchos de ellos sin prueba alguna, como la injerencia en asuntos internos norteamericanos o la violación del acuerdo de misiles de corto y mediano alcance.
En su momento, Washington castigó a Moscú por cooperar con el gobierno sirio, enfrentado a grupos terroristas que Damasco considera reciben dinero, pertrechos y entrenamiento desde el exterior, en especial de Occidente.








