*La obra es una compilación de una década de trabajo del artista originario de Bolivia, nacionalizado mexicano, con residencia en Puebla.
Una invitación a recorrer las diferentes facetas del artista boliviano, el texto, de más de 300 páginas, es también un homenaje a sus padres, la presentación del libro ‘Distorsión de los valores en fuga’, de José Bayro, que estará a cargo de Alda Carrasco, Montserat Galí y el embajador de Bolivia en México, Jorge Mansilla, se llevará a cabo el próximo miércoles siete de septiembre, a las 19:30 horas, en el Centro de Cultura Casa Lamm, en el Distrito Federal.
Originario de Cochabamba, Bolivia, pero nacionalizado mexicano, el pintor José Miguel Bayro Corrochano dará a conocer su libro intitulado Distorsión de los valores en fuga, el cual, ha decir del propio artista, es una obra de arte objeto que incluye una recopilación de su trabajo realizado a lo largo de una década. Es como ver una película, afirmó Germán Montalvo, diseñador del libro y premio nacional de las artes.
El compendio cuenta con una estructura que llevará de la mano al potencial lector por la obra del artista, pero no en un orden cronológico sino lo guiará por la diversidad de temas en los que el protagonista del texto ha incursionado a lo largo de toda su trayectoria plástica, fotografiado por profesionales de la talla de Carlos Varillas, Javier González Carlos, Rolando White, Enrique Beraja, Marcelo Días de Medina y Rogelio Cuéllar.
Entre sus páginas se aprecian dibujos, bocetos, pinturas, grabados, esculturas, bronces, cerámicas, joyería y arte objeto, hasta llegar a una obra monumental de cinco metros de alto, que se ubica en el Paseo de San Francisco, en la ciudad de Puebla, la cual lleva por nombre ‘El Hombre Azul’, así como toda una serie de textos escritos por gente que lo aprecia mucho y entre los que encontramos a Juan Acha, Héctor Azar, Pedro Ángel Palau, Jorge Mansilla, actual embajador de Bolivia en México y otros más, afirmó José Bayro C.
“Es un libro Arte Objeto, que cuenta con varios y muy diversos escritos sobre mi obra, trayectoria, personalidad, propuesta plástica y muchas cosas más de mi labor como pintor.
“Todos autoría de múltiples amigos, lo cual me llena de orgullo. Son 400 páginas cubiertas de colores, formas y letras, escritas por amigos míos sobre mi creaciones artísticas, como óleo, litografía, grabado, agua fuerte, encausto, tintas, arte objeto, plata, bronces, cerámica, mármol y ónix, por tan sólo mencionar algunas”.
En otros apartados del libro se incluyen fotografías de momentos donde fue captado en su taller, además de imágenes de él mismo al momento de estar creando sus piezas. Otras representaciones pictóricas nos muestran varias de sus obras ya terminadas y, finalmente, se aprecian algunos recuerdos fotográficos junto a familiares y amigos del artista.

Para Carlos Monsiváis, José Bayro C. “se aparta de las representaciones clásicas para incursionar en lo que podría llamarse la distorsión de los valores en fuga. A Bayro, las modas no le han interesado, no es hiperrealista, ni neofigurativo, ni abstracto con jerarquía de los colores.
Es, con ejercicio del gusto, alguien que le atribuye a la representación el carácter de un recorrido por la vida social, el universo sexual, la vida de las parejas, los alcances de la ansiedad de los solitarios.
Él se enfrenta a las telas no para alcanzar esa reducción al absurdo de las páginas de sociales que es la ambición del éxito, sino para acercar a los espectadores/ lectores a la revisión de su mirada… Es un artista, integrado por el trabajo incesante, las visiones revisadas de sus creencias, el cotejo de la pintura mundial, el afán de no darle oportunidades al autoengaño. Bayro es un pintor de nuestro tiempo y la resonancia de la frase tiene que ver con la perdurabilidad de sus imágenes”.
Juan Acha, al referirse a los grabados de Bayro, argumenta que éstos se caracterizan “por un equilibrio muy personal y armónico de las sutilezas de color -un tanto sordo- con las recias y punzantes líneas activas, predominantes en sus figuras, que fungen como símbolos.
No las une una lógica trivial, sino la posible alegorización de alguna idea, impresión o concepto. Son verosímiles las imágenes de gente o de animales por separado, pero no unas junto a las otras. Para nosotros lo sustancial y atractivo, está en su color gráfico, vale decir, en el maridaje de la sutileza cromática con el predominio de la línea activa”.
Por su parte, Pedro Ángel Palou García, asegura que Bayro “lejos del simbolismo ordinario, pero utilizando sus elementos, los grabados de Bayro se proponen como nuevas síntesis plásticas, visiones y revisiones de este nuevo milenio. Pero también hay una sutil melancolía en Bayro.
Si algo descubre el artista que se ha roto en la conciencia son los valores. Por eso los de Bayro siguen siendo insustituibles. El sujeto se siente en unidad inocente y armoniosa consigo mismo y con la vida y esa melancolía está impregnada de risa, de humor”.
En cambio para Héctor Azar, Bayro recrea sensacionales anécdotas capturadas con rigurosa compresión. “En el impulso por expresar la geometría del hecho cotidiano, Bayro acomete contra las posiciones esteticistas tradicionales generando novedosas imágenes, mediante formas y cromías que excitan la imaginación del observador, hasta el punto de oír, gustar, tocar los colores que maneja el artista”.
Montserrat Galí afirma que José Bayro C. no es otra cosa que un artista cosmopolita, heredero de distintas tradiciones, que bebe de numerosas fuentes y no oculta influencias o predilecciones por ciertas corrientes artísticas.
“Sus figuras evocan el carnaval de la vida, animales sorprendentes, payasos, saltimbanquis, músicos, hombres y cosas que desafían las leyes de la gravedad. Un mundo poético pero no ajeno a los problemas humanos, en los que la metáfora y la alegoría expresan la rica imaginación del autor sin renunciar a la ironía y a la crítica”.










