Para capacitar a docentes de distintos estados para la creación y dirección de coros comunitarios integrados por cantantes aficionados, inició el curso de dirección coral en el Instituto de Artes Macuilxóchitl, espacio que apuesta por la educación artística como herramienta de transformación social, bajo la dirección de José Galván Castañeda, director de “Voz en punto”.
José Galván dijo que el objetivo principal es dotar a los participantes de herramientas musicales y humanas que les permitan montar coros en sus localidades, incluso en contextos con recursos limitados.
“El director coral debe manejar múltiples herramientas: afinación, gesto, técnica, pero también liderazgo. Nuestro instrumento no es un piano; el coro es un instrumento vivo”, expresó, al subrayar la necesidad de una conexión humana en el proceso de dirección.
Galván señaló que, tras su experiencia internacional, es fundamental adaptar las metodologías al contexto mexicano y partir de la riqueza del folclore nacional. “México es profundamente musical. Aprovechar nuestra cultura en el repertorio permite que niñas, niños y jóvenes se enamoren de su identidad y generen sentido de pertenencia”, afirmó.
Como parte del acompañamiento pedagógico, el curso proporciona materiales de apoyo —como pistas grabadas— para docentes que no cuentan con formación instrumental, lo que facilita la implementación de coros en comunidades con condiciones adversas. El especialista destacó que la voz es el instrumento más accesible y valioso, capaz de impulsar procesos formativos sin requerir inversión económica.
Desde la experiencia estudiantil, José de Cantine, alumna de la licenciatura en Educación Artística en la Escuela Superior de Bellas Artes “Chayito Garzón”, originaria de Morelia, destacó el carácter inclusivo del curso: “el ambiente es increíblemente amigable y me ha permitido aprender y crecer. Aunque no tengo un conocimiento teórico profundo, no me siento inferior; al contrario, me motiva a esforzarme y alcanzar el nivel de mis compañeros”, compartió.
La estudiante añadió que la metodología del maestro ha sido clave en su formación. “Me llevo una experiencia muy grata y un mayor conocimiento. Este curso ha sido enriquecedor y estoy emocionada por replicar lo aprendido en mi comunidad”, señaló.
Ambos testimonios coinciden en que el canto coral no solo desarrolla habilidades vocales, sino que fortalece la identidad cultural, promueve valores de colaboración y abre espacios de participación para niñas, niños, jóvenes y adultos. El curso reafirma así la educación artística como un camino para la organización comunitaria y el desarrollo humano.









