En una emotiva representación de La vida inútil de Pito Pérez, el actor Manuel Guízar se despidió del personaje apasionado por la verdad y la justicia, que interpretó a lo largo de tres décadas.
Así, con 45 años de trayectoria y más de 200 obras, el histrión vio materializado su sueño de llegar a las mil representaciones y develar una placa conmemorativa, al término de la última función del pasado lunes en el Teatro Helénico del Centro Cultural Helénico.
Los padrinos de develación, la productora de televisión Rosy Ocampo y el director y guionista Benjamín Cann, reconocieron la calidad interpretativa y el dominio escénico de Manuel Guízar al dar vida a Jesús Pérez Gaona, mejor conocido como Pito Pérez, protagonista de la novela costumbrista escrita por José Rubén Romero en 1938.
Por su parte, Manuel Guízar agradeció el apoyo del público, su familia y de personas como el actor Carlos Ancira, quien con su experiencia al representar El diario de un loco, lo guió para arrancar el estudio de un monólogo.
Un hombre que grita contra la injusticia, habla de tristezas, pero también de situaciones pícaras, se muestra en una puesta en escena que invita al espectador a transitar por diversas emociones, a reír, pero también a reflexionar.
La vida provinciana del México posterior a la Revolución se expone a través de las anécdotas, sueños y reflexiones de Pito Pérez, quien con inteligencia e ironía hace una aguda crítica social que adquiere vigencia en el siglo XXI.
Tachado de loco y alcohólico, el personaje transita por su infancia, su peculiar familia, su paso por la iglesia con el padre Pureco, su trabajo en una botica, sus inicios en el alcohol, sus problemas con la autoridad y la fuerza de repulsión que genera en las mujeres.
Con una escenografía sencilla en la que apenas se distingue una enorme campana y un árbol en color ocre, Manuel Guízar se acompaña de un guitarrista, quien al inicio de la función y antes del intermedio, interpreta algunos temas populares.
El segundo acto se vuelve el más intenso, en el cual se observa a un ser que aún a través del dolor trataba de provocar la risa con el pensamiento propio de un filósofo popular.
La vida inútil de Pito Pérez se presentó en diversas zonas del país y en seis festivales internacionales como el de Albuquerque, en 1985, y los de La Habana y Bulgaria, en 1987.
La obra forma parte del imaginario colectivo nacional al ser una radiografía crítica de la sociedad mexicana. Incluso, su influencia llegó a la pantalla grande con una película protagonizada por Manuel Medel, en 1943, una segunda versión en 1957 con Germán Valdés Tin Tan y una tercera cinta en 1969 con Ignacio López Tarso.










