Un edificio marrón con mil ventanas y balcones se perfila donde Roma se apaga, a los pies de las colinas. A su alrededor, otros bloques idénticos junto a desguaces, huertas y almacenes de chatarras. Las calles que se tuercen bajo el antiguo acueducto parecen la ambientación perfecta para una obra de Pier Paolo Pasolini. Pero no. Las afueras de la ciudad -que como ninguna vive complacida y encerrada en su casco histórico- son el marco de El futuro , versión cinematográfica de Una novelita lumpen (Anagrama), último libro que Roberto Bolaño publicó en vida y el primero que logra llegar al cine.
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Descenso al infierno de Bolaño









