*Ya basta de romper calles y dejarle el problema a los ciudadanos
Cansada de que los poblanos siempre terminen pagando los platos rotos de las malas obras, la diputada Delfina Pozos Vergara nuevamente señala “Quien rompe paga y repara” y presenta una iniciativa para obligar a organismos operadores y empresas concesionarias de agua a reparar completamente los daños que ocasionen cuando abren calles, banquetas o vialidades.
El año pasado, en enero del 2025, ya la diputada había expuesto esta situación toda vez que un ciudadano volcó su auto por un hoyo sin reparar de parte de Agua de Puebla.
La legisladora señaló que en Puebla se ha vuelto una costumbre que las empresas lleguen, rompan el pavimento, abran zanjas, afecten banquetas y después desaparezcan dejando calles parchadas, hundimientos, baches y riesgos para peatones y automovilistas.
“Los ciudadanos ya están hartos. Pagan por el servicio de agua y además tienen que soportar calles destrozadas, banquetas intransitables y obras abandonadas. Lo peor es que muchas veces las reparaciones terminan saliendo del presupuesto de los ayuntamientos, es decir, nuevamente del bolsillo de la gente”, afirmó.
Delfina Pozos criticó que durante años algunas empresas y organismos públicos hayan actuado con total impunidad, interviniendo vialidades sin asumir plenamente las consecuencias de los daños que provocan.
“Rompen una calle en unas horas y la dejan destruida durante meses. Los vecinos tienen que lidiar con polvo, tráfico, accidentes y afectaciones a sus viviendas, mientras nadie se hace responsable. Eso no puede seguir pasando”, sostuvo.
La iniciativa establece una regla simple que millones de poblanos consideran de sentido común: quien rompe, paga y repara.
La propuesta obligaría a organismos operadores y concesionarias a devolver las calles, banquetas y espacios públicos en condiciones iguales o mejores a las que tenían antes de ser intervenidos, además de responder por cualquier falla o hundimiento posterior.
La diputada recordó que recientemente la ciudadanía observó cómo una vialidad recién rehabilitada tuvo que ser abierta nuevamente por trabajos relacionados con infraestructura hidráulica, evidenciando la falta de coordinación entre autoridades y la ausencia de consecuencias para quienes generan estos daños.
“Es absurdo que primero se gasten millones en rehabilitar una calle y después llegue otra dependencia o una concesionaria a romperla porque nadie planeó las obras. Esa improvisación la termina pagando la gente”, señaló.
La propuesta también contempla sanciones para quienes incumplan con la reparación de los daños ocasionados, además de establecer plazos específicos para atender afectaciones que representen un riesgo para la población.
Para Delfina Pozos, el problema ya no es únicamente la prestación del servicio de agua, sino la falta de respeto hacia los ciudadanos que diariamente enfrentan calles destrozadas, hundimientos, baches y obras interminables.
“Los poblanos no tienen por qué acostumbrarse a vivir entre zanjas, escombros y calles mal reparadas. Si una empresa o un organismo público rompe una vialidad para prestar un servicio, tiene la obligación de dejarla bien. No a medias, no con parches y no cuando quiera. La infraestructura pública es de los ciudadanos y debe respetarse”, concluyó.










