A Pep Guardiola, el entrenador del Barcelona, le abruma que al día siguiente de que el Parlamento de Cataluña le concediera la máxima de las distinciones, la Medalla de Honor, los periodistas le recuerden en la sala de prensa que los catalanes se han levantado «muy temprano, sin reproches ni excusas, todos dispuestos a trabajar», convencidos de que de esta manera Cataluña «es un país imparable», la frase que utilizó como punto final a su glosa para corresponder, el jueves, al premio recibido.
Ver el artículo:
De pie con Guardiola









