Para Alberto Bueno (Madrid; 1988), autor de un doblete en el duelo que abría la temporada del Valladolid en Tarragona, el rendimiento de un futbolista responde a una cuestión de confianza. «Mi primer año en Pucela fue muy duro. No obtuve el apoyo suficiente y, además, el dinero que pagaron por mí -tres millones de euros- se volvió en mi contra», apunta con resignación el delantero, forjado en la cantera del Real Madrid y que ha regresado al equipo vallisoletano tras una maravillosa experiencia en el Derby County inglés. Este verano, su elevada ficha invitó a la directiva del club a mostrarle de nuevo la puerta de salida, pero el nuevo técnico del equipo, Miroslav Djukic, frenó su marcha. «Me ayudó mucho desde el principio. Es muy exigente conmigo y me persigue a cada paso, pero le debo una», confiesa el jugador, que, de momento, ha correspondido al respaldo de su entrenador con una exhibición en el primer envite del curso frente al N









