Además del ébola, entre las fiebres hemorrágicas existen la fiebre por machupo, marburg y dengue hemorrágico, y si bien las tasas de mortalidad son muy variables, una de las más altas es la del ébola que va de 50 a casi 90 por ciento; de ahí la preocupación por el brote actual que hoy afecta a seis países, afirmó Lilia Cedillo Ramírez, directora General del Centro de Detección Biomolecular de la BUAP.
En su opinión, el control de este brote será posible en la medida que se tomen acciones preventivas de manera global y los sistemas de salud de los diferentes países desarrollados y en desarrollo tomen, asimismo, las medidas pertinentes.
«Evidentemente existe una gran preocupación por los brotes de la enfermedad en seis países: Guinea, Liberia, Sierra Leona, Nigeria y recientemente por los casos en Estados Unidos y España, ya que hasta mediados de octubre había 8 mil 997 casos confirmados y 4 mil 493 muertes causadas por ese mal, lo cual representa una tasa de mortalidad del 50 por ciento», señaló.
Al explicar el origen de las fiebres hemorrágicas, la investigadora refirió que éstas se han presentado en diversos países, debido entre otras causas a la incursión del hombre en hábitats no propios de él o al contacto con animales infectados por los virus causantes.
Si bien en otros años se han registrado brotes de ébola, desde finales de los años setenta, por ejemplo, el actual es el de mayor gravedad, ya que ha aparecido al mismo tiempo en varios países.
«Los brotes anteriores se limitaban a una zona geográfica, generalmente afectaba comunidades pequeñas de África, donde por las características de la enfermedad rápidamente mataba a los susceptibles y sobrevivían los naturalmente inmunes, ya que solamente existían tratamientos de soporte para contrarrestar esta enfermedad», consideró.
Lilia Cedillo Ramírez, doctora en Microbiología, agregó que hasta hace poco el ébola sólo había afectado zonas geográficas caracterizadas por la pobreza y la falta de hospitales con condiciones necesarias para evitar el contagio dentro de los mismos. Sin embargo, «hoy la preocupación ha crecido porque en países con buenos sistemas de salud se están dando contagios de persona a persona, porque no se han seguido de manera estricta los protocolos de bioseguridad. En estas enfermedades los primeros en contagiarse son el personal médico y aquéllos que cuidan a los enfermos como el caso del sacerdote español y las enfermeras de Estados Unidos y España».
La investigadora explicó que el ébola se contagia cuando la persona está en contacto con la sangre o los líquidos corporales de los enfermos (orina, semen, leche materna, heces), «o bien cuando nos exponemos a objetos contaminados por estos líquidos corporales».
«Un dato interesante es que el virus puede estar presente en la piel del enfermo, por ello si una persona muere y no saben que fue por esta infección es muy probable que quienes manipulen el cadáver se infecten; o bien que, como sucede en África, los rituales que se practican durante el funeral favorezcan el contacto con el enfermo», dijo.
De acuerdo con Lilia Cedillo algunas características del virus facilitan su diseminación, como son su estabilidad a temperatura ambiente y su resistencia a la desecación. Sin embargo, el virus se inactiva a 60 grados Celsius durante 30 minutos, se disminuye su infectividad o incluso se destruye cuando se expone a la luz ultravioleta o a la radiación gamma.
Asimismo, cuando se expone a solventes de lípidos, al cloro o al fenol. «Una de las ventajas es que hasta ahora no se ha probado que el virus pueda ser adquirido por la vía aérea o por vectores. Definitivamente el control de este brote será posible en la medida que se tomen acciones preventivas de manera global y los sistemas de salud de los diferentes países desarrollados, o no, tomen las medidas pertinentes. Nuestra obligación es mantenernos bien informados y colaborar con todas las medidas que sugiera la Secretaría de Salud», concluyó.









