
Las grandes empresas transnacionales que acaparan los seis mil millones en bonos del semiparalizado Nuevo Aeropuerto de México (NAIM) siguen reticentes a venderlos al Estado, admitió un corredor.
Los tenedores de esos papeles representados por la firma corredora Hogan Lovells y Houlihan Lokey quieren proponer soluciones con el Fideicomiso del Aeropuerto de la Ciudad de México, conocido como MexCAT, diferentes a las propuestas por el Gobierno federal.
Argumentan para ello que no fueron consultados para los cambios en las condiciones de recompra. El martes, MexCat mejoró las condiciones de recompra de los bonos al presentar una oferta de mil dólares por cada mil dólares en bonos, es decir, un valor de 1-1 por unidad en lugar de los 0,90 centavos rechazados por los inversionistas.
El ejecutivo planteó la recompra de bonos por mil 800 millones de dólares y propone a los tenedores, al propio tiempo, invertir en la remodelación de la base militar de Santa Lucía que reemplazará al NAIM, pero la oferta no satisface a los interesados.
Según analistas locales, la traba radica en que los inversionistas ven en NAIM mejores beneficios y mayores montos a colocar que en la base de Santa Lucía, donde el capital que se requiere es menor y las obras a construir más limitadas pues existen instalaciones adecuadas al nuevo propósito y la parte más sustantiva serían en las nuevas pistas que se deben construir.
Por tanto, la motivación real no es que se trate de una mala oferta del Gobierno, sino la oposición velada a la decisión gubernamental, sometida a referendo y aprobada en esa lid, de paralizar el NAIM de Texcoco e iniciar las obras en Santa Lucía.
Sin embargo, los tenedores reconocieron que la nueva oferta de recompra de bono mejora las condiciones, pero aún existen problemas, por lo que el grupo no puede aceptarla, en particular, la cláusula de default en caso de que operen aeropuertos alternativos al NAIM porque seguirían sin fuentes de pago sustitutas, esto último refutado por el Gobierno.
Los bonos tienen como respaldo los ingresos de la Tarifa de Uso Aeroportuario (TUA) del NAIM y la garantía del Gobierno federal, el cual insiste en que la recompra no tendrá ningún impacto presupuestal.









