La idea de señalar la igualdad por parejas es cosa común. Lo escuchamos a diario en distintos lugares, en ocasiones lo leemos o vemos a través de los medios. La vertiginosidad de la mente colabora eficaz para bien o para mal.
Pocos días han transcurrido en que dos personajes de la vida política del país, como en los lavaderos, se sacaron los trapos al sol al hacer declaraciones. La cosa no quedó ahí, llevaron al tendero la ropa sucia de altas personalidades. Hay mucha, el pueblo lo sabe, pero hoy sí la exhibieron en el tendero público.
Los actores de lavadero fueron el veracruzano Miguel Ángel Yunes, frustrado candidato panista a gobernador de su estado que aún rumia la derrota y «La Maestra» Elba Esther Gordillo Morales chiapaneca de origen, hoy por hoy, dueña y señora del sindicato más grande de América Latina, de un partido político y de las voluntades de sus agremiados y hasta de gobernantes a quienes, se dice, y ella se jacta, ha llevado al poder.
El binomio de personajes y sus acusaciones mutuas muestran a un sindicato (La Maestra) y a un patrón (el Estado) unidos por el lazo de la corrupción. Los costos son con cargo a los derechohabientes del ISSSTE que en un tiempo dirigió Yunes. Y por ahí entre dimes y diretes salta la necesidad de realizar auditorías esclarecedoras de probidad, de La Maestra y sus pupilos tanto de los caídos en desgracia como de los que tiene en el poder.
Neoliberalismo y sindicalismo sostienen una lucha a muerte desde hace tiempo, el segundo excluye a lo que conocemos como charrismo, pues este busca acomodo y lo consigue sin mediar ideología, carece de ella. La batalla iniciada en el sexenio de Miguel de la Madrid la han perdido día a día los sindicalistas de verdad; todo indica que está por concluir. El pedestal está preparado para izar la bandera del servilismo basado en el negocio y bienestar de unos cuantos en sacrificio de las mayorías.
La corrupción es el componente que hace y deshace; es el «pan nuestro de cada día» en nuestra sociedad.
Volviendo a la pareja Yunes y Gordillo, el conflicto se refleja en Puebla. Yunes va en caída y Gordillo se eleva por conducto de sus pupilos. El diputado Guillermo Aréchiga pide que se audite al ISSSTE durante la gestión de Miguel Ángel Yunes, mas no así al SNTE, primera propiedad de La Maestra. Los espectadores de la contienda, difieren en parte con el diputado. Si está dentro de lo dispuesto por la ley, debe auditarse a los dos. Si esto no es posible, mucho agradaría una real investigación de las fortunas personales del par.
Casos y cosas hay de qué hablar sobre la corrupción que envuelve la lucha entre neoliberalismo y sindicalismo, y su resonancia en Puebla. Se ha gastado buena cantidad de tinta al respecto. Las noticias han fluido junto a la opinión de analistas.
Al juzgar con rasero a los protagonistas del pleito de lavanderas vienen a cuento las anécdotas que se repetían en voz de los viajeros de hace muchos en tren al transitar por la estación de Amozoc. Necesario es para ello, pasar por alto la irreverencia en aras de la fiel transcripción.
Los vendedores rodeaban al tren para ofrecer su mercancía. Las voces se intercalaban entre el ofrecer tacos, enchiladas, chalupas, huevos hervidos, artesanías de plata: espuelas, aretes, esclavas, y figuras de barro: imágenes conejos, caballos, gallinas, perros en fin, toda la fauna doméstica junto a los santos de mayor cartel.
Con el debido respeto para el lector, así ocurría.
Sin duda con el afán de vender, los ambulantes recorrían, de común acuerdo el tren, uno tras otro ofertaban figuras de barro en mano, y mientras el primero ofrecía insistente: San José y la Virgen… San José y la Virgen… el de atrás también ofrecía al mismo tiempo con insistencia: par de mulas… par de mulas…
FILADELFO GAYOSSO RÍOS








