Pasaron 4 largos años para que un nuevo álbum de estudio de Belinda viera la luz. Se trata de Carpe Diem, su tercer material -el decisivo, según los cánones-, luego del exitoso Belinda y el moderado Utopía. En esta ocasión, la mexicana se hace acompañar por Áureo Baqueiro, Jimmy Harry, Carlos Jean y Arno Elias en la producción.
Carpe Diem arranca con ‘Amor Transgénico’, un corte pop de buena manufactura que sirve de preámbulo a la primera sorpresa. ‘Egoista’, tema en el que se hace acompañar de Pitbull, un éxito asegurado. Al ritmo de regaeton, Belinda se apresta para reconquistar a sus fans en las pistas de baile. Un tremendo acierto.
‘Dopamina’ mantiene el ritmo y de manera sencilla despliega un pop ligeramente bailable y ampliamente radiable. A partir de ahí, podríamos decir que el disco se cae hasta levantarse con ‘Sal de mi piel’, una poderosa balada que si bien ya habíamos escuchado en las cortinillas de la telenovela Camaleones, se presenta aquí como el tema de mejor hechura. Un salto evolutivo en las baladas romanticonas al estilo de Belinda. Otro acierto que sin duda hace que el disco valga la pena.
Carpe Diem es la consolidación de Belinda como ídolo juvenil, un material que la colocará como esa estrella teen que México no tiene y que busca desesperadamente, ante el embate, con justificada calidad, de propuestas extranjeras.
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