Cardio es lo nuevo de Miguel Bosé. Ese enunciado nos obliga a plantear varias preguntas inquietantes ¿Es posible que un cantante de 53 años con 35 sobre los escenarios pueda ofrecer algo nuevo? ¿Qué podríamos reconocer como novedoso en un artista de ese nivel que ha explorado más allá de sus límites con suerte distinta según la dirección que ha tomado? ¿Podrá Bosé mantener su música en un nivel que complazca a sus fans de siempre pero que al mismo tiempo no suene a lo mismo? ¿En verdad debería hacerlo? Bueno pues, las respuestas están en Cardio.
Se trata de un disco difícil para sus fans de toda la vida y al mismo tiempo es una propuesta que tiende la mano a las nuevas generaciones, lamentalemente sin mucha fortuna. Aunque está lejos de ser un mal disco, Cardio es una extraña combinación entre los temas y ritmos de siempre con arreglos pretenciosamente nuevos.
Cardio nos recibe con ‘Estuve a punto de…’ el machacón primer sencillo, quizá el tema mejor logrado.Una canción radiable que no exige mayor esfuerzo para un Bosé acostumbrado a las mieles de los temas pegajosos. No obstante el buen inicio, ‘Júrame’ aparece para detener en seco la sonrisa dejada por el track anterior; una extraña combinación que no termina por encajar en ningún estilo. La misma suerte corre ‘Dame argumentos’.
‘Por ti’ aparece como un oasis en el desierto. En ella escuchamos al Bosé que buscan sus fans. Un tema delicado muy al estilo de Bajo el signo de Cain, un nuevo éxito asegurado para él. Después, Bosé experimenta, experimenta y experimenta. Se agradece pero es insuficiente. Más adelante aparece ‘La Verdad’, otro regreso a lo melódico.
Cardio es un disco complejo, lejano a los convencionalismos, sin embargo viene de un artista convencional, acostumbrado a estar arropado por las masas que seguramente le darán varios Discos de Platino. Con Cardio, Bosé se arriesga, demuestra que es un músico vivo, que quiere seguir creando, pero, tal como sucedió con Velvetina, no ha sido suficiente.
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