
Moscú.-El ministro ruso de Relaciones Exteriores, Serguei Lavrov, propuso la expulsión de 31 diplomáticos estadounidenses de Moscú y cuatro del consulado de San Petersburgo, en respuesta a una medida similar anunciada por Washington.
Lavrov indicó que en la propuesta, llevada a consideración del mandatario ruso, Vladimir Putin, también se incluiría el cierre de una residencia y un almacén en esta capital, controlados por la misión estadounidense.
En una acción sin precedente, incluso en la peor época de la Guerra Fría, la Casa Blanca indicó ayer que ordenaba el cierre de la llamada casa de campo (Dasha) de la embajada rusa en Long Island, propiedad de este país desde 1954, y de un mansión de recreo en Maryland.
La medida acompañó a la expulsión de 35 diplomáticos rusos, 31 de Washington y cuatro de San Francisco, para lo que se les dio como plazo 72 horas, algo que en total puede costar a los funcionarios y sus familias hasta 13 millones de rublos (casi 220 mil dólares).
El pretexto de Estados Unidos fue el de acusar a Rusia, sin mostrar prueba alguna, denunció Lavrov, de interferir con ataques cibernéticos en el proceso electoral que supuestamente llevó a la derrota de la demócrata Hillary Clinton frente al multimillonario Donald Trump.
Nos quieren acusar ahora de todo lo que pueda pasar para enmascarar el fracaso de su política exterior (en alusión a Siria) y su incapacidad para mantenerse en la Casa Blanca, señaló el diplomático.
Lavrov recordó que su propuesta estaba acorde con el principio sagrado en la diplomacia de una respuesta simétrica en estos casos.
Con anterioridad, la vocera de la Cancillería rusa, Maria Zajarova, desmintió las filtraciones a la prensa estadounidense sobre un supuesto cierre de la escuela norteamericana en Moscú, donde también estudian jóvenes británicos y canadienses.
Zajarova consideró que una administración capaz de aplicar medidas como las anunciadas la víspera, a solo tres semanas de abandonar la Casa Blanca, muestra una total debilidad y falta de visión, apuntó.
En estos momentos, el pueblo norteamericano asiste a un acto de rebaja de su dignidad perpetrado por su propio Presidente y no, precisamente, por parte del terrorismo internacional o de tropas enemigas, afirmó la portavoz.
Con ello muestran a todo el mundo un gran secreto: la lucha por imponer su exclusividad en el orbe, en realidad busca esconder su debilidad e ineptitud. Ningún enemigo pudo darle un golpe más bajo a Estados Unidos que su propio máximo dirigente, sentenció.









