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Magnética, creativa, experimental y versátil han sido algunos elementos que le han otorgado a Björk prestigio en el mundo de la música. Su estilo particular formado en un ambiente que pasaba del hippie en la niñez al punk en su adolescencia y una especial inclinación por las ciencias naturales lo ha plasmado en sus trabajos.
No es fortuito que sea la invitada principal de la décimo tercera edición de Cumbre Tajín; este año tendrá como tema principal la espiritualidad, marco en el que la islandesa presentará su séptimo álbum.
Biophilia es la continuación de Volta pero con un concepto no antropológico. Este disco es casi una oda al universo y nuestro planeta; viajando de un macrocosmos a un microcosmos.
Canciones como ‘Cristalline’ que habla sobre el crecimiento y el amor que parte desde una materia simple; o ‘Cosmogony’ un retrato de cuerpos celestes; y hasta la más directa, y en consonancia con el evento que tendrá lugar en México, ‘Sacrifice’, que nos recuerda los honores que quedan aún pendientes de la humanidad al planeta, al cual no hemos respetado.
Así la cantante contribuirá musicalmente con uno de los objetivos del encuentro, animar la conciencia espiritual y ecológica a través de acción individual y pensamiento comunitario.
Björk se declaró enamorada de la cultura totonaca según Brenda Tubilla, productora del evento cultural, que forma parte de los 100 más importantes a nivel mundial.
Su historia en grupos como Spit and Snot o KULK y The Sugarcubes tendremos que agradecerla, ya que le dio un profundo sentido estético y amplio margen artístico, mismos que descarga en fusiones de rock, jazz y electrónica en Biophilia.
Cuatro años tras su última visita a México, sin duda parecen muchos, pero se compensa al pensar el tipo de presentación que nos aguarda en El Tajín.
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