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Momento Diario | En el vértice de Puebla

AUTOS ELÉCTRICOS…… LA CONTAMINACIÓN INVISIBLE

admin by admin
julio 21, 2025
in Poder Económico | Adalberto Füguemann
Economía 2025: Entre la fe, el azar, el bitcoin y Trump

«No necesitamos autos más limpios que contaminen menos. Necesitamos autos que simplemente no contaminen.»
Amory Lovins
Fundador del Rocky Mountain Institute (RMI)

SEAMOS SERIOS CON LA ELECTRICIDAD: Desde hace unos años, los autos eléctricos han sido vendidos como el Santo Grial de la movilidad: silenciosos, tecnológicos, sin humo en el escape y capaces de salvar al planeta. ¿Quién podría resistirse? La respuesta: millones de compradores que no ven claro cómo cargar el coche, cuánto va a durar la batería o si no será mejor comprarse una bicicleta con portavasos.

Pero hay algo que no todos los catálogos mencionan: la electricidad no brota de árboles mágicos. Muchos EV (vehículos eléctricos) se cargan con energía generada… sí, por carbón, gas natural o combustóleo. En países como India, China o México -nuestro que-herido México-, un auto eléctrico puede estar, literalmente, funcionando con humo de dragón fósil.

En Noruega, cargar un EV es casi como pedirle a Thor que lo recargue con rayos verdes: 98% de su energía es hidroeléctrica. En México, en cambio, dependiendo de la región, podrías estar cargando tu flamante Tesla con la misma energía con la que operan los ventiladores industriales de una tortillería.

Y aunque el coche no emita gases al andar, la batería sí los dejó atrás al nacer. La extracción de litio (¿dónde quedó LitioMex?), níquel y cobalto en zonas como el altiplano andino, o el Congo, tiene su propio historial de cicatrices en la Tierra… y en los derechos humanos. Es decir, su coche puede no hacer ruido, pero su conciencia ecológica tiene alarmas activadas.

Claro que hay beneficios. Un EV bien cargado con energía limpia contamina mucho menos que un coche de gasolina. Pero cuando uno se da cuenta que gran parte de los EV vendidos en EE. UU. van a parar a garajes en donde la luz viene del gas natural, la pregunta es si estamos moviendo el problema del escape al enchufe.

Y eso sin contar el costo emocional de quedarse sin carga en medio del tráfico mientras el conductor de al lado se burla desde su modesto, pero confiable, Tsuru 2008.

HIDRÓGENO VERDE. ¿LA SOLUCIÓN?: Mientras los autos eléctricos siguen esperando que la red eléctrica se ponga en forma, el hidrógeno verde aparece como ese alumno callado que hizo toda la tarea, pero aún no lo dejan exponer.

A diferencia del hidrógeno gris (hecho con gas natural y culpa ambiental), el verde se obtiene mediante electrólisis del agua -o mediante electromagnetismo- usando fuentes renovables. El resultado: una molécula que no emite CO₂ al producirse ni al usarse. Su único residuo es vapor de agua. Así de limpio, así de ignorado, sobre todo por el nada científico y poco humanista CONAHCYT.

Opuesto a las baterías, que necesitan horas para cargarse y materiales minados con sospecha, el hidrógeno puede rellenar un tanque en cinco minutos y no necesita litio, cobalto ni fe en Elon Musk. Además, su densidad energética es mayor: se pueden recorrer distancias largas sin arrastrar una batería del tamaño de una lavadora.

Y mientras en el mundo, especialmente en Europa, se hablaba de electrólisis, movilidad limpia y transición energética, en México nos echamos un clavado presupuestal en Dos Bocas. Una refinería que prometía autosuficiencia energética, pero que hasta ahora ha producido más agua que gasolina y solo gasto -subsidio, le llaman- sin ingreso alguno, mientras no hay medicinas en los hospitales, ni equipo, ni camas, ni…

Con un sobrecosto monumental, retrasos operativos y un entorno cada vez más orientado al abandono de los hidrocarburos, hubiera sido más inteligente y rentable invertir en la producción de hidrógeno verde, paneles solares o infraestructura de carga para EVs, que en una mole inundada que hoy refina promesas y consume recursos fiscales.

La Unión Europea, de hecho, considera el hidrógeno verde como clave para descarbonizar sectores donde la electricidad no es suficiente, como la siderurgia, el transporte pesado y la aviación.

El reto no es menor: aún falta infraestructura, estaciones de carga, y bajar los costos de producción. Pero todo apunta a que, el hidrógeno será, en un plazo corto, la verdadera revolución energética sobre ruedas. Un combustible que no te deja varado ni deja huella, solo una elegante nube de vapor.

DE FONDO

Los autos eléctricos sí contaminan menos que los de gasolina en el largo plazo, pero el grado depende del origen de la electricidad y de cómo se fabrican las baterías. En países con redes limpias, como Noruega, tienen sentido ecológico. En otros, solo desplazan la contaminación geográficamente.

DE FORMA

Nos vendieron los autos eléctricos como la gran revolución verde, pero su adopción avanza con tropezones: cargadores escasos, precios altos, dudas sobre autonomía y un entusiasmo que a veces parece sacado de una reunión de accionistas de Silicon Valley o de la chistera de Elon Musk.

DEFORME

Confundir “auto eléctrico” con “auto ecológico” es como confundir comida “light” con comida “saludable”: no engorda igual, pero tampoco salva. Y si su vehículo se carga con carbón… pues felicidades, tiene un auto de combustión indirecta.

En lo que toca a México, en esto, como en tantas cosas, tampoco somos mejores que Noruega…

Tags: autoscontaminaciónelectricosInvisible
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