
El incremento de los combustibles decretado por el gobierno tendrá un efecto inflacionario que afectará a los más necesitados, auguran hoy en México.
La inflación subirá cuatro por ciento en enero y puede alcanzar un máximo de hasta cinco por ciento a mediados de 2017, advirtieron Gabriela Siller, directora de análisis económico y financiero del Banco Base, y José Luis de la Cruz, quien dirige el Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento Económico (IDIC).
El efecto será inmediato en las tarifas del transporte y en los precios de los productos, con lo cual quedará mermado el aumento al salario mínimo que entrará en vigor el 1 de enero, anunciado este mes por las autoridades y dirigentes de organismos empresariales.
Gabriela Siller incluso vaticinó la desaceleración de la economía nacional, provocada también por las decisiones que tome Donald Trump como presidente de Estados Unidos.
Calculó que el Producto Interno Bruto nacional crecerá apenas entre 1,2 y 1,5 por ciento.
‘Si la inflación llegara a subir más del cinco por ciento, el Banco de México tendrá que subir aceleradamente la tasa de interés interbancaria, lo cual será negativo para la economía’, indicó.
De la Cruz calificó ‘de gran magnitud’ el incremento en los precios de las gasolinas y el diésel de hasta un 20 por ciento, que entrará en vigor el primer día del año 2017.
Sus implicaciones serán ‘enormes’ e implicarán presiones inflacionarias para el transporte y prácticamente todos los sectores económicos, más aún porque no será sólo un aumento, sino varios, y ello obliga a las empresas a ajustar su planeación financiera y de precios’, afirmó.
El gobierno mexicano defiende el alza de los combustibles por sus altos precios en el mercado internacional, así como por los gastos operacionales de Petróleos Mexicanos (Pemex).









