No cabe duda que han existido a través de todos los tiempos espíritus muy despiertos, personas con grandes conocimientos, gente con una cultura muy elevada, pero también personajes con dones de una gran importancia, que trascienden a su tiempo y a los siglos, mientras que, en la actualidad, hay también gente linda e importante, que investiga, que les preocupan los demás seres, que constantemente están en la investigación; pero en la gran mayoría también existen los que se dedican a asesinar, a robar, a vender o consumir drogas, se asustan de todo y por todo, intrigan, difaman, calumnian.
Esto viene a colación porque las curaciones, operaciones, hierbas y ungüentos, así como fórmulas que se practicaban en la antigüedad, ahora están nuevamente en boga, están volviéndose a aplicar con grandes éxitos…
Los médicos alternativos, los tradicionales, las parteras empíricas, curanderos, chamanes y una gran gama de personas con una gran visión, están renaciendo con todos los secretos que solamente se comunicaban «de bocas a oídas»; del mismo modo los filósofos, aquellos griegos que inventaron el derecho, porque ha de saber que los grandes juristas existían en Grecia, sin embargo, los romanos, más avezados, lo tomaron como suyo y lo lanzaron al mundo, y por ello se habla de derecho romano; así que, del mismo modo, estas personas están volviendo a sorprender a todos los estudiosos y estudiosas del derecho.
Por ello existe algo tan importante como en la antigüedad: la argumentación jurídica. Abogado que no sepa argumentación jurídica, no va a poder intervenir, ni tener éxito, en los juicios orales.
Nuevamente volvemos a estudiar a Zenón, Protágoras, Gorgias, Sócrates, Platón, Aristóteles, personajes que estudiamos en la preparatoria, tanto en Filosofía, como en Historia Universal; nuevamente estos señores salen a la palestra, a dar la cara… es un decir, ya que sus escritos se quedaron plasmados en el libro vigoroso de la Historia precisamente.
Tendremos que hablar de la Retórica y de la Dialéctica y la Lógica, que existen hasta en las porras de una universidad o de un politécnico, como en años idos; hablaremos de los sofistas, hablaremos sobre las falacias, la mentira y la verdad… todo se conjuga para llegar a una solución, y esto, desde luego, se ha aplicado por parte de los jueces, pero ahora va a ser con mayor magnitud, así que abogados y abogadas, tendremos que conjugar un sinnúmero de premisas y silogismos para poder defender con eficiencia a nuestros clientes.
Precisamente estamos aprendiendo el buen uso de la dialéctica, hablar con verdad, pero también hablar con claridad; pero saber que la dialéctica tiene un sentido inquisitivo, que los sofistas son los que tratan de contradecirle y refutarle siempre, así que también utilizan paradojas para que el abogado se confunda y no pueda alcanzar una solución a los argumentos, se aprovechan del error lingüístico del otro, sobre todo aquellos que no pueden manejar el léxico correctamente, además de estar por encima de la palabrería vana, de aquella que es mucha en su conjunto, pero que en realidad no expresa nada, así que hay que estar muy listo en las audiencias, estar preparado; de lo contrario, seremos presa fácil de los demás…
Estuvimos, desde luego, en un curso fabuloso acerca de la argumentación jurídica, en que estudiamos las formas de razonamiento, deducción, inducción, abducción; los argumentos a fortiori, los argumentos por reducción al absurdo, y del mismo modo hablamos sobre las formas de razonamientos jurídicos, la subsunción, la argumentación finalista, la ponderación, las reglas de Finn, así como los límites de la lógica.
En el momento de estar presentes en alguna audiencia, debemos utilizar todos estos elementos e instrumentos importantísimos de la argumentación jurídica para poder convencer al Juez y a todos los que estuviesen presentes en la audiencia, para demostrar que nuestro cliente tiene la razón.
Estudien amigos y amigas, y a ustedes, amables lectores y lectoras, debo decirles que cuando acudan ante algún abogado o abogada, sepan reconocer la valía de los éstos, porque realmente existen personas a las que muchas veces se les apoya, y quizá por no cobrarles lo que realmente debe ser o lo que vale nuestra intervención, no toman en cuenta el trabajo que el abogado emprende para ganar algún juicio; esto da al traste completamente con esa firme intención de los abogados para cumplir con su cometido y cumplir, además, con el juramento que hicimos al salir de la universidad después de presentar nuestro examen profesional; por ello, hay muchísimos abogados y abogadas que llegan a desmoralizarse y a desilusionarse de sus actividades, como que pierden la confianza en ellos mismos y en su propia profesión.
Aquellos que no confiaron en sus abogados, ya no va a haber la oportunidad de pagarles cuando podamos o no pagarles nada, como sucede en la actualidad; los abogados van a prepararse mucho, una especialización en argumentación jurídica vale la pequeñísima cantidad de cien mil pesos aproximadamente, hay que pagarla en euros.
Abogados y abogadas van a tener que acudir con varias personas para que los apoyen, van a auxiliarse de su laptop, códigos, su memoria, en fin, varios auxiliares, todo un equipo para cumplir con su cometido y, desde luego, esa defensa va a ser carita.
Cuidado, amigos y amigas, pero desde luego los abogados y abogadas van a sacar lo mejor de sus estrategias jurídicas… Saludos desde acá al señor Licenciado Jacob del Castillo, por sus amplios conocimientos en esta materia, un abrazo a todos y todas las compañeras.
Debo decirles que en el artículo anterior nos referimos a Miguel Negrete, no a Guillermo Prieto, lo hicimos con doble sentido por el argumento del propio artículo.
Nos leemos… hasta …. otro… instante.
ISAIAS SANTOS VALLADARES








