¿Existe justicia divina? Esa es una de las interrogantes que plantea el compositor Benjamin Britten en la ópera La violación de Lucrecia que llegará al Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, a cargo de la Offenbach Operetta Studio.
En el marco del centenario del natalicio de Benjamin Britten y con la intención de ofrecer al público más detalles de su vida y obra, André Dos Santos director musical de la ópera que se presentará del 21 al 23 de septiembre, ofreció la sesión de escucha Benjamin Britten: Drama y poesía en la ópera moderna inglesa. III. El juego de la voz en la ópera La violación de Lucrecia, la noche de este martes 17 de septiembre en la sala Murray Schafer de la Fonoteca Nacional.
Dos Santos explicó que cuando Britten hizo esta ópera en 1946, quería reflejar en Lucrecia a cada uno de nosotros:
«El hecho que la ópera termine con un cuestionamiento invita a pensar en cuáles son los valores del mundo y qué está pasando. Hay un fuerte mensaje político en la ópera que sigue vigente en América Latina.»
La ópera que se desarrolla en Roma, aproximadamente en el año 500 a.C. narra una historia leyenda del historiador romano Tito Livio sobre la caída de la monarquía.
Los etruscos dominan Roma y su rey, Tarquino, gobierna al pueblo como un tirano. Él, junto con sus generales, hace una apuesta sobre la pureza de sus mujeres, quedando vencedor Collatinus, esposo de Lucrecia.
Tarquino, obsesionado por la castidad de Lucrecia, viaja a Roma durante la noche y la viola.
Lucrecia, al no soportar el deshonor, se suicida y su muerte es el detonante para una revuelta general contra los etruscos, acabando así con la monarquía y dando paso a la República.
A lo largo de la sesión, el joven director de origen brasileño estuvo acompañado de tenores, barítonos y sopranos, quienes interpretaron algunas de las escenas de la ópera de tres actos.
André Dos Santos consideró que se trata de una de las primeras óperas de cámara del compositor británico en donde encontró su propio lenguaje y se volvió más político y socialmente comprometido.
En La violación de Lucrecia, se aprecia una preocupación por las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial y se muestra el papel de la sociedad en esta guerra.
Musicalmente, representó la oportunidad de incorporar la técnica de acompañamiento hablado, aleatorio y de percusión que caracterizaron a las últimas obras de Benjamin Britten.
El tenor Ricardo Castrejón mencionó que es una de las partituras más difíciles a interpretar ante su estructura y compases definidos y precisos en los que el ritmo tiene que transformarse en algo vivo.
André Dos Santos, quien ha trabajado con el arte de Britten como asistente musical de Steuart Bedford, uno de los principales expertos en la obra del británico, destacó que la ópera se presentará con una orquesta de músicos independientes, 13 instrumentos y piano.
El elenco estará conformado por los intérpretes mexicanos Belém Rodríguez, Óscar Velázquez, Alejandro López, Rodrigo Urrutia, Mariano Fernández, Rebeca Samaniego, Rosa Muñoz, Graciela Rivera-Quiroz, Carolina Wong, Ricardo Castrejon y Antonio Albore.









