Al analizar los datos, descubrieron que más de la mitad de las mujeres (53 por ciento) reportaron tomar acetaminofén a las 18 semanas de embarazo, mientras que menos de la mitad (42) reportaron usarlo a las 32 semanas.
Tras el nacimiento, el 89 por ciento de madres y el 84 de parejas usaron acetaminofén.
Lo más importante es que solo un cinco de los niños mostró problemas de comportamiento para cuando tenían siete años.
A propósito de ello, la autora principal, Evie Stergiakouli, de la Universidad de Bristol, Reino Unido, aclaró que eso no significa necesariamente que las embarazadas no puedan usar el fármaco.
En la actualidad, es un producto apropiado para el embarazo porque existen riesgos cuando no se trata la fiebre o el dolor durante ese período, dijo Stergiakouli. Otros medicamentos para el dolor no son seguros en el embarazo, agregó.
Pero, al igual que con cualquier medicina usada por futuras madres, solo debe usarse cuando sea necesario, sugirió.
Por su parte, el vicepresidente ejecutivo del Colegio Estadounidense de Obstetras y Ginecólogos, Hal Lawrence, señala que el estudio no prueba que el acetaminofén cause trastornos del desarrollo en los niños.
Tampoco examina detalles significativos, como la dosis exacta tomada o la razón por la cual la madre tomó el medicamento, subrayó.
Los desórdenes de comportamiento son multifactorial y muy difíciles de asociar con un solo caso, apuntó Lawrence.
El cerebro no deja de desarrollarse hasta al menos 15 meses de edad, lo que deja tiempo para que el niño sea expuesto a un número de factores que potencialmente pueden llevar a problemas de comportamiento, consideró.









