Published On: Mar, Dic 11th, 2012

Advierten sobre ‘desesperada’ situación de damnificados en Filipinas

GINEBRA, Suiza, dic. 11, 2012.- La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) advirtió este martes que la situación de los damnificados por el paso del tifón ‘Bopha‘ por el centro y el sur de Filipinas la semana pasada es ‘desesperada’.

Muchos de los supervivientes y de los damnificados están en una situación tan crítica que han abandonado los masificados refugios de emergencia y han optado por regresar a sus comunidades para salvar lo que puedan, pese a que las inundaciones no han remitido.

El portavoz de la OIM, Jean-Philippe Chauzy, explicó que éste y otros organismo han hecho un llamado a la comunidad internacional para hacer un mayor esfuerzo humanitario en la isla de Mindanao, uno de los lugares más afectados por el tifón.

Según la OIM, el ‘Bopha‘ es el tifón que se ha declarado en la parte más meridional en el oeste del Pacífico desde que hay registros, y el segundo que toca tierra en Mindanao, ‘un indicador preocupante de cómo el cambio climático afecta a Filipinas‘.

La ONU ha hecho un llamado conjunto de 65 millones de dólares para hacer frente a las consecuencias del tifón, a lo que hay que sumar las necesidades de financiación para alimentación por valor de 21,6 millones de dólares, según el Programa Mundial de Alimentos.

El portavoz de la OIM subrayó que ‘cuando el ‘Bopha‘ tocó tierra hace una semana sembró la destrucción y la muerte a lo largo del valle de Compostela y las provincias de Davao, donde el 80 por ciento de los hogares resultaron destruidos’.

‘Las personas que huyeron a los refugios de emergencia están intentando ahora llegar a sus casas para salvar lo que queda de sus hogares y medios de vida. Doce centros de evacuación han sido cerrados en los últimos días al quedarse vacíos’, declaró.

José Pimentel, jefe de misión de la OIM en Filipinas, indicó que la gente que sigue en los refugios ‘sobrevive en condiciones difíciles y necesita ayuda de manera desesperada’.

‘Los centros de evacuación siguen terriblemente inundados, pasado mucho tiempo desde la tormenta, con niños pidiendo comida y mostrando carteles en los que se lee: ‘que alguien nos ayude», afirmó Pimentel en un comunicado difundido por la OIM.

Según las cifras del Consejo Nacional de Gestión de Reducción de Riesgos de Desastres de Filipinas (NDRRMC), 5 millones de personas resultaron afectadas por el tifón, que se cobró 714 vidas.

295.000 personas siguen en los refugios de emergencia, en muchos casos viviendo sin techo, con un escaso acceso a comida y agua potable y en deficientes condiciones sanitarias, según la OIM.

Este organismo cifró en 115.000 las casas dañadas o destruidas, e indicó que en al menos tres municipios de Davao oriental el 90 por ciento de los edificios se han quedado sin tejado.

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