Published On: Sáb, Ago 6th, 2011

Acercan a personas con discapacidad al cuidado del patrimonio

Promoviendo el respeto entre las personas.

Promoviendo el respeto entre las personas.

*Especialistas del INAH mostraron a jóvenes y adultos de la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral las características del trabajo arqueológico.

 

Con espátulas, brochas y demás instrumentos propios de arqueólogos y restauradores, jóvenes y adultos con discapacidad que estudian en la Asociación Pro Personas con Parálisis Cerebral (APAC), se acercaron por primera vez a las labores de conservación del patrimonio cultural de manera lúdica.

Entre sonrisas y miradas de asombro, los arqueólogos amateurs excavaron en contenedores que emulaban depósitos de tierra hasta encontrar vasijas, cajetes, canastillas, platones y hasta huesos enterrados, como si se tratara de un sitio arqueológico.

La actividad, promovida por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), tiene por objetivo hacer accesible el patrimonio cultural de la nación a sectores en desventaja social.

En esta ocasión, el curso tuvo como propósito mostrar a más de 40 jóvenes y adultos de la APAC, el trabajo arqueológico y la importancia de la restauración para la preservación de los bienes históricos.

La restauradora Yolanda Santaella, de la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural (CNCPC) del INAH, con la ayuda de instructores y de Carmen Noval y Gustavo Yáñez, ambos del Instituto, prepararon cajas de cartón con tierra, y ocultaron diversas piezas para simular el trabajo que realizan los arqueólogos al trabajar en una excavación in situ.

Así, mediante esta dinámica, Ale descubría una pieza cerámica entre la tierra, Eloy limpiaba un guaje, y Ricardo examinaba una escobilla.

Los entusiastas participantes celebraron cada pieza descubierta como si se tratara de un tesoro. Algunos aplaudían, gritaban o mostraban su hallazgo con gran orgullo.

Para los estudiantes de secundaria y preparatoria de la APAC (con edades que van de los trece a los 55 años), las limitaciones motoras no fueron impedimento para integrarse a estas actividades, toda vez que la parálisis cerebral no es una enfermedad, sino una lesión irreversible en el sistema nervioso central, que afecta el movimiento y la postura.

Lupita, de 39 años, comentó que una de las cosas que aprendió en el curso es que esta profesión requiere paciencia y entrega, pues para descubrir una pieza hay que retirar la tierra poco a poco.

Al terminar, los aprendices documentaron los hallazgos, tal y como hacen los profesionales en la materia; de esta manera, mediante trazos sencillos, Rafael, Antonio y Agustín hicieron el registro de cada una de las piezas encontradas.

La directora de la APAC, Gabriela Molina Ortiz Monasterio, entregó un reconocimiento a la restauradora Yolanda Santaella, quien agradeció con gran satisfacción, particularmente por ver la alegría de los más de 40 participantes en las dos sesiones realizadas en las instalaciones de esta asociación, mismas que se prevé volver a impartir. El curso, que forma parte del Programa de Conservación Social de la CNCPC, y que también se ha impartido en escuelas primarias.

La APAC se fundó en 1970 como una institución de asistencia privada para promover el desarrollo físico y mental de personas con parálisis cerebral, así como para fomentar la convivencia entre ellos y darles la posibilidad de integrarse a la sociedad.

A partir de este curso, se pretende establecer una permanente colaboración entre la asociación y la Coordinación Nacional de Conservación del Patrimonio Cultural, del INAH.

 

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