
Este fin de semana, la Orquesta Escuela Carlos Chávez (OECCh) interpretará tres obras emblemáticas de la música clásica: la Misa de coronación, de Wolfgang Amadeus Mozart y los Conciertos núm. 3 y 4 de Brandemburgo, de Johann Sebastian Bach, razón por la cual la orquesta nota a nota transitará entre lo sacro y lo divino. La cita es el sábado 13 de octubre, en el Auditorio Blas Galindo del Cenart y el domingo 14, en el Patio Octavio Paz, de la Biblioteca de México.
Luis Samuel Saloma, en esta ocasión, será el director de orquesta que guiará a los jóvenes instrumentistas, así como a los miembros del Coro Sinfónico y a los solistas del Ensamble Escénico Vocal, agrupaciones del Sistema Nacional de Fomento Musical.
Asimismo, los flautistas Marcos Nicolás Sosa y Alfonso Sánchez Betanzo, también acompañarán a la OECCh en este programa que exhibirá los cánones musicales de Bach materializado en dos de los seis Conciertos de Brandemburgo, que el genio de Eisenach compuso entre 1718 y 1721.
El crítico musical Francesco Milella, sostiene que estos conciertos más allá de la fama que los ha caracterizado, son un ejemplo interesante de ese Bach laico, un Bach que fuera de las iglesias y de sus hieráticos (impasibles) coros, logra igualmente escribir música espiritual, donde “espiritual” no es Dios, sino la belleza misma que los caracteriza.
“Los conciertos prevén, además del tradicional grupo de cuerdas, un altísimo número de solistas (oboe, cornos, violín y fagot en el primero, trompeta en el segundo, dos flautas y violín en el cuarto), a los cuales Bach exige un virtuosismo de altísimo nivel transformando estas obras en verdaderos conciertos para solista y orquesta. Pero más allá del virtuosismo musical, la armonía, la fantasía en las melodías y el gusto en el ritmo, después de casi 300 años, siguen encantando al público”.
El Concierto núm. 3 (al parecer el más popular de toda la serie) tiene una estructura de tres movimientos (rápido-lento-rápido) y está compuesto para tres grupos de instrumentos: los violines, la violas y los violonchelos; y el Concierto núm 4 está orquestado para un violín y dos flautas en el grupo solista y cuerdas y bajo continuo para el tutti.
Como brevario histórico, Milella explica que en realidad, Bach no dedica estos conciertos a su patrón, el Príncipe Leopoldo, sino al margrave (título nobiliario de origen medieval correspondiente al de marqués) Christian Ludwig de Brandenburg-Schwedt (región que rodea Berlín), amante de la cultura y las artes.
En tanto, escrita en 1779, la Misa de coronación, de Mozart, es una obra sacra para órgano, coro, solistas y orquesta, en la que destaca el movimiento titulado Agnus dei, una de las más célebres piezas religiosas de Mozart, según Joaquín Valdeón, director del Coro Universitario de Oviedo, quien en sus notas al programa, señala que, dicho movimiento está emparentado con la famosa aria Dove sono de Noces de Figaro (Bodas de Fígaro).
“En general la música en esta misa solemne se manifiesta brillante, lujosa, quizás de un Mozart menos intimista, y se ha convertido en la más popular de entre las compuestas por Mozart y de las composiciones de su género”.
Sobre su contexto histórico, algunas fuentes sostienen que la Misa de coronación recibe este sobrenombre −su título es la Misa en Do K 317− a que se habría interpretado en Viena durante la celebración de la coronación del emperador Leopoldo II, el 6 de septiembre de 1791, y otras que, en agosto de 1792, en la de su sucesor Francisco II, el 5 de diciembre de 1791 (aunque ésa es la fecha de muerte del compositor).
Asimismo, otras voces lo relacionan con la promesa realizada por Mozart de componer una misa conmemorativa sobre la coronación de la Virgen de Santa María de Plain, en Bergheim, al norte de Salzburgo. Hasta el momento, ninguna de las tres hipótesis ha sido descartada.
La cita para escuchar este programa en el que se interpretarán tres obras emblemáticas de la música clásica, es el sábado 13 de octubre a las 13:30 horas, en el Auditorio Blas Galindo, del Centro Nacional de las Artes y el domingo 14, a las 12:00 horas, en el Patio Octavio Paz, de la Biblioteca de México. La entra es libre a partir de los 6 años de edad.
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