
La Dra. Graciela Pahul Robredo, académica y Directora de la Escuela de Derecho de la Anáhuac Puebla, experta en temas relacionados con corrupción, transparencia y buen gobierno, comentó que sin duda alguna, habrá muchas cosas por decir y por escribir sobre el proceso electoral que se vivió en Estados Unidos. En este sentido, dijo que “el transcurso de una campaña caracterizada por la descalificación, el escándalo y el ataque entre candidatos; el exceso de propuestas con una carga populista y reaccionaria; el marketing en su máximo esplendor potenciado por el anonimato, aunado al amplio alcance de las redes sociales, así como la presentación de los resultados impredecibles de encuestas que iban y venían como olas, generando un malestar social, fueron los elementos característicos de dicha contienda electoral”.
Asimismo, aseguró que hoy se aprecia incertidumbre y expectativas de todos los matices; calificativos como un gran triunfo o la debacle mundial; pero a fin de cuentas una realidad pura y dura: Donald John Trump es el Presidente de los Estados Unidos. “En México, no hablamos de otra cosa, parecemos habernos sumergido en un estupor incrédulo por el resultado y también parecemos haber olvidado nuestro propio escenario”.
En nuestro país, la mitad de la población se encuentra sumida en la pobreza y en la marginación; la gente migra a Estados Unidos en busca de las oportunidades que nuestro propio país les niega. Los índices de corrupción y de impunidad son avasalladores. El éxito económico está totalmente desvinculado del trabajo, el esfuerzo y el mérito, pues reina el compadrazgo y el caciquismo. La competitividad y los estándares de calidad son conceptos que no preocupan pero sobre todo que no nos ocupan. El respeto a los derechos humanos simplemente brilla en el discurso pero no se materializa en la realidad. Un bajo porcentaje de mexicanos soporta la carga impositiva del país; y comparte que como consecuencia de esta fotografía se puede vislumbrar una ciudadanía que no participa ni se compromete.
La Dra. Pahul expuso que no podemos intervenir en las decisiones de Estados Unidos, sin embargo aseveró que lo que debemos hacer es construir estrategias para enfrentarnos a las nuevas condiciones planetarias. Promover la igualdad y estrechar la brecha entre ricos y pobres a través de la educación y la meritocracia; edificar una democracia en la que sobresalga el equilibrio de poderes y sea favorecida por una sociedad activa e involucrada; fomentar la transparencia y la rendición de cuentas como ejercicio cotidiano; contribuir al tesoro público en la medida que efectivamente nos corresponde; pero dijo que por encima de todo, la sociedad tiene como responsabilidad, establecer un vínculo sólido entre trabajo, esfuerzo y bienestar al margen del camino fácil de la delincuencia, pues estos pueden ser elementos clave en dichos momentos inciertos y seguramente cargados de retos que se presentan ante nosotros.
“Compartimos frontera con la economía más poderosa del mundo y es algo que está más allá de demócratas o republicanos, pero que evidentemente puede causar graves estragos económicos, políticos y sociales si no nos ponemos a la altura de esta circunstancia. La vida no empieza o se extingue a partir del 8 de Noviembre de 2016; se ha escrito a partir de una historia común que amerita una reflexión profunda, y especialmente una acción congruente con el bien colectivo, que deba estar presente en nuestros planes como Nación y la calidad en su ejecución.”, concluyó la académica de la Universidad Anáhuac.








