Como consecuencia del cambio climático en los próximos años habrá una sequía en México que afectará de manera directa a varias zonas de agricultura, señaló de Russell Schnell, director de monitoreo global de la Agencia Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA por sus siglas en inglés), quien impartió el taller «Red de Monitoreo Climático Global» en el Centro de Estudios en Energía y Ambiente (CEEA) de la BUAP.
Dicho curso, se llevó a cabo previo al Cuarto Congreso Nacional de Investigación en Cambio Climático, que se desarrollará en la Unidad de Seminarios de Ciudad Universitaria este 23 y 24 de octubre.
Frente a investigadores y profesionistas relacionados con el área, el experto dio a conocer indicadores y principales gráficas que muestran la situación actual del cambio climático en México y de las repercusiones que esto generará.
De igual manera, habló sobre los niveles de dióxido de carbono (Co2), de los gases de efecto invernadero y de cómo va incrementándose, a una gran velocidad, la contaminación en todo el mundo.
«Debido a la quema de combustibles fósiles como gasolina, aceites y gas natural, se desprenden muchas moléculas de dióxido de carbono que llegan a la atmósfera cada año, lo que se ha convertido en un gran problema a nivel global», explicó
Enfatizó que las mayores cantidades de dióxido de carbono provienen de China, Estados Unidos y la India, pero que los efectos impactarán de manera directa a otros países como México, lo que afectará a la población, provocará enfermedades, dañará a la agricultura y eventualmente se incrementarán los niveles del mar, lo que perjudicará a las zonas costeras y a las actividades turísticas.
Russell Schnell informó que esta situación podría suceder en los próximos 10 o 15 años, pues hoy en día los efectos del cambio climático se ven presentes en el derretimiento acelerado de los glaciares, en la zona del Ártico
Ante esta situación, el directivo de NOAA subrayó en la necesidad de que en nuestro país se comience una planeación para poder afrontar este problema antes de que las consecuencias sean devastadoras. Para esto recomendó disminuir el uso de los combustibles fósiles y comenzar con la producción de tecnología a base de luz solar y de energía eólica
«Debemos ser más eficientes para tener mejores condiciones de vida, porque incluso si dejamos de consumir tanta energía y de quemar combustibles, la contaminación por Co2 en la atmósfera desaparecerá en unos cien años», finalizó.










