Para los investigadores los residuos agroindustriales son un tema de interés, ya que pueden ser materia prima para generar diversos productos de valor agregado, señaló la doctora María Elena Ramos Cassellis, investigadora de la Facultad de Ingeniería Química de la BUAP.
En el marco del Foro Regional de Agronegocios, «Proyectos viables para el desarrollo de nuevas empresas», organizado por esta unidad académica en colaboración con el Instituto Mexicano de Ingenieros Químicos, la docente resaltó la necesidad de atender responsablemente la disposición final de los residuos que ya no pueden ser reutilizados, para así evitar que se conviertan en contaminantes de suelos y agua subterránea.
Puso como ejemplo los residuos de las frutas, ya que las industrias sólo utilizan la pulpa para elaborar néctares, jugos y mermeladas, desperdiciando principalmente la cáscara. Con estos desechos se desarrollan estrategias para darles un nuevo valor y de esta manera, «lo que he buscado a través de mis investigaciones es que tengan una funcionalidad, es decir, que den un beneficio hacia la salud y generemos nuevas opciones de consumo de acuerdo a las demandas actuales del mercado», dijo.
Expuso que México ocupa la séptima posición a nivel mundial en la producción de piña con 701 mil 740 toneladas, por lo que el porcentaje de residuos es elevado, entre 40 y 50 por ciento. Una solución a dicho problema fue elaborar barras energéticas a partir de los residuos fibrosos de la piña, pues se observó que la fibra tiene propiedades antioxidantes y de hidratación, así como capacidad de intercambio de cationes.
Ramos Cassellis indicó que su trabajo también se enfoca en la producción de cerveza con el uso de la cáscara del plátano para proporcionarle aroma. En esta investigación se añadió la cáscara de plátano, la cual recibió previamente un tratamiento microbiano, en la fermentación de la cerveza. Fue un proceso de dos meses en el que no se presentaron indicios de descomposición y se emplearon las normas oficiales mexicanas e internacionales establecidas; al final se obtuvo una bebida con un aroma característico y de gran agrado.
Por último, la académica comentó que otra de sus investigaciones involucra el residuo del suero de leche, del cual se producen un millón de toneladas anuales en México y de esta cifra el 47 por ciento es descargado al drenaje, en ríos y suelos causando serios problemas de contaminación, por lo que se decidió utilizarlo también en la producción de cerveza.
Estos son algunos ejemplos sobre cómo se pueden aprovechar los residuos agroindustriales para generar alimentos o productos comercializables, evitando así la contaminación del medio ambiente, finalizó.








