Las historietas deben acercarse a la gente, ya que su naturaleza es ser hojeadas y sentidas, lo cual se pierde cuando se digitaliza; además de qué sirve preservarlas, sino se comparten, afirmó Ignacio Martell, especialista de la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía (ENBA), quien impartió una conferencia sobre la búsqueda y recuperación de historietas antiguas en la Biblioteca Central Universitaria de la BUAP.
Indicó que actualmente en los puestos de periódicos no se encuentran cómics, incluso no existen lugares específicos para su venta, mucho menos para que los dibujantes muestren sus productos.
Comentó que el inicio de las historietas se dio en los periódicos: a partir de 1921 se insertaron las tiras cómicas en los suplementos de los periódicos. «Al principio nace para entretener, pero al paso de los años va más allá del entretenimiento, por lo que termina siendo una herramienta para incentivar la lectura. Las historietas fueron un acercamiento para que la gente lo utilizara leyendo tanto libros como literatura, así como para aprender a leer», dijo.
La década de los años 30 fue su época de oro, así lo demuestra la venta de 700 mil ejemplares diarios de diferentes títulos, entre ellos Pepín y Paquito, revistas mexicanas representativas de aquel tiempo; por lo que para los años 40 se tenían alrededor de 10 millones de lectores potenciales, principalmente niños y jóvenes.
A partir de 1970 la historieta decayó porque la gente dio prioridad a los intereses económicos. Aunado a ello, ésta se enfocó al ámbito erótico y pornográfico, estereotipando así al cómic mexicano y cambiando drásticamente a sus lectores, por lo que se explotó el formato sensacional o de revista para poder ocultarlas. «Desde esa época todo vino en picada y quedó estereotipada, tanto que en Europa se concibe a la historieta mexicana con esa imagen, la cual no se ha superado», expuso.
El especialista de la Escuela Nacional de Biblioteconomía y Archivonomía destacó que en México se realiza buena historieta de autor, con argumentos sólidos, lo que falta es publicidad y difusión de dicho trabajo.
Ignacio Martell explicó que ahora se retoman tendencias de moda, en especial de zombies. En cuanto a técnicas de dibujo el país está a la vanguardia y en ocasiones, ante la falta de oportunidades, los historietistas buscan espacios en el extranjero, para figurar así en el ambiente internacional.
Por otra parte, expresó que desafortunadamente no existe un acervo de ejemplares de cómic de la época de oro, ya que en aquel entonces las instituciones no prestaron atención a conservar las historietas. En el caso de la Hemeroteca Nacional de México, se tienen más de siete mil ejemplares de historietas, pero éstas fueron donadas por la cadena García Valseca.









