Quizá no haya nada más fuerte y doloroso para una familia que la desaparición de uno de sus integrantes, pareciera que la vida hiciera una pausa y nada pudiese avanzar debido a la zozobra. Sobre todo si quienes esperan el retorno son niños, que difícilmente entienden una pérdida, como sucede en Contra el viento (2011), el segundo largometraje del francés Jalil Lespert.
Luego de presentarse durante el 33 Foro Internacional de la Cineteca, esta pieza se estrenará en la ciudad de México el viernes 15 de noviembre en las salas del complejo cinematográfico de Conaculta, así como en las cadenas Cinépolis y Cinemanía.
El también actor y guionista realiza en este trabajo una adaptación de la novela homónima de Olivier Adam, en la que plantea el drama de un escritor, Paul Anderen, interpretado por Benoît Magimeñ, quien aparenta no ser un buen padre y tampoco un gran escritor.
Luego de una fuerte discusión con su esposa Sarah, a quien interpreta Audrey Tautou, en la que ella le reprocha su falta de responsabilidad como padre, ella desaparece sin dejar huella. Este hecho provoca un desequilibrio emocional en sus hijos: Manon (Cassiopée Mayance) y Clément (Hugo Fernandes) y en él mismo pues no sabe si ella los abandonó o sufrió algún percance.
Pasado más de un año sin saber nada de su mujer desaparecida, Paul decide iniciar una nueva vida en su lugar natal, cerca del mar y en la antigua casa de sus padres, gracias a la ayuda de su hermano Alex (Antoine Deléry). Sin embargo, el cambio se torna difícil tanto para los niños como para él, que ya ha asumido su paternidad, pero que aún se deprime al recordar a su esposa.
El también director de 24 pasos (2007) aborda, de manera secundaria, el rencuentro de los hermanos Anderen quienes han vivido separados durante años y llenos de resentimientos, pero que a partir de la tragedia, se apoyan mutuamente, pues ambos están enfrentando una pérdida.
Contra el viento es una película sobre la reconstrucción de la vida después de una devastación y sobre lo difícil que es para una familia sobrevivir a falta de la madre. La fotografía de los paisajes, la interpretación de los personajes y sobre todo la actuación de los niños, son destacables en este largometraje.








