Hasta en un 40 por ciento es posible reducir la mortalidad en las personas de la tercera edad que adoptan a tiempo estilos de vida saludables, señaló María del Carmen Lara Muñoz, profesora e investigadora de la Facultad de Medicina de la BUAP e integrante de la Academia Nacional de Medicina, Puebla.
La académica resaltó que la promoción de la salud en la vejez debe ser un elemento esencial de toda respuesta mundial ante el envejecimiento de la población.
Tras mencionar que envejecer no es tan malo cuando se piensa en la alternativa, mostró un estudio que se realizó en personas de 45 a 64 años de edad quienes agregaron nuevos hábitos de vida saludable, como el comer al menos cinco frutas y verduras al día, hacer ejercicio por lo menos 2 horas y media a la semana, mantener su índice de masa corporal (IMC) entre 18,5 y 30 kg y no fumar.
Explicó que tras un seguimiento a 4 años a este grupo de personas, se pudo detectar una reducción de 35 por ciento en la incidencia de enfermedades cardiovasculares y hasta un 40 por ciento en la reducción de la mortalidad en comparación con personas con estilos de vida menos saludables.
Lara Muñoz señaló que la investigación sobre «estilos de vida» cobró particular importancia en la década de 1980 debido a que las características de vida de un individuo no solamente son factores de riesgo para ciertas enfermedades, sino que la modificación de algunas conductas, influye sobre la aparición de enfermedades como la diabetes.
«En el año 2000 surgieron programas de promoción de estilos de vida saludables que pretendían reorientar el sistema de salud ofreciendo servicios para todos, evitando actividades que se relacionan con la mortalidad, morbilidad y calidad de vida».
Señaló que la buena salud durante toda la vida ayuda a hombres y mujeres mayores a llevar vidas plenas, productivas y ser un recurso para sus familias y comunidades, por ello es importante la adopción de un enfoque que abarque todas las etapas de la vida para favorecer una vejez sana y activa.
Resaltó la importancia de promover la buena salud y comportamientos saludables a todas las edades para prevenir o retrasar la aparición de enfermedades crónicas, mediante el desarrollo de actividades como: deporte, dieta saludable, evitar el consumo nocivo de alcohol y no fumar, «estas conductas deben iniciarse y mantenerse desde las primeras etapas de la vida hasta la vejez».
La académica mostró el Plan de acción 2008-2013, una estrategia mundial para la prevención y control de enfermedades no transmisibles, como enfermedades cardiovasculares, diabetes, cáncer y enfermedades respiratorias crónicas.
Por último dio a conocer que la vigilancia continua de los niveles y patrones de factores de riesgo es de importancia fundamental para la planificación y la evaluación de estas actividades preventivas.









