El Partido Revolucionario Institucional, necesita más que hacer llamados a la militancia para lograr la unidad de este Instituto político, necesita recursos económicos, el panorama es desalentador desde sus propias instalaciones, pues en el abandono luce el edificio del PRI municipal, localizado en la Avenida 5 Poniente número 122 del Centro Histórico.
Ahí mismo, la poca gente que queda muestra desacuerdo, y molestia, pues desde el mes de diciembre de 2010, el Comité Directivo Estatal (CDE) del PRI, dejó de ministrar recursos al órgano local, luego de la derrota del partido en las elecciones del cuatro de julio, quizás por esto, por la falta de recursos, 20 de los 40 empleados que normalmente laboraban en las distintas áreas del tricolor, decidieron abandonar sus empleos, pues la remuneración que percibían les fue reducida al 50 por ciento, además de que, aseguran, no les fue pagado el aguinaldo en diciembre pasado.
El abandono en el que se encuentran las instalaciones es notorio, ya no se ve a los vigilantes asignados al acceso del inmueble, ellos fueron despedidos, ahora una sola persona atiende esa área, además únicamente sólo funcionan las carteras de Organización, Gestión Social, Intendencia y la Secretaría General, quienes son atendidas por dos encargados pues el titular acude esporádicamente.
Lo más extraño es que áreas, como la de Credencialización, donde se afiliaba a militantes al Partido, ahora está cerrada, si alguien solicita alguna credencial del tricolor, debe acudir a la sede estatal, ubicada en la Diagonal Defensores de la República para obtener el documento.
Lo mismo ocurre con la Presidencia del Instituto político, pues el titular de esa área, Carlos Meza Viveros, realiza visitas ocasionales al organismo según comentaron los propios trabajadores, quienes sin más señalan, «Los que nos quedamos, lo hicimos por lealtad», aunque aseguraron que esta «fidelidad» no se podrá sostener por mucho tiempo pues su precaria situación económica requeriría la búsqueda de otro empleo.
También, hay que señalar que el Partido padeció la misma situación de abandono en el 2008, cuando Enrique Doger Guerrero dejó la Presidencia Municipal de Puebla al concluir gestión, pues el 50 por ciento de los empleados dejaron de laborar en el Instituto político por la falta de pago de sus salarios.
Ante este panorama, los priístas deberían hacer caso a la solicitud que hace algunos días hiciera la Secretaria general del PRI municipal, Enoé González Cabrera, a los regidores de la capital poblana para que cumplan con el pago de sus cuotas partidistas, ante la difícil situación financiera que atraviesa el tricolor.
Será difícil, pero los priístas deben intentarlo, pero eso sí, ahora cumpliendo, dijo uno de los pocos que guardan fidelidad al tricolor.









