Acapulco fue referente de nuestro país a nivel internacional. Pero en años recientes, el turismo ha sido afectado por el clima de violencia, miedo e intranquilidad.
Acapulco debe volver a ser punta de lanza, para que México sea una potencia turística mundial.
Hoy México es la décima potencia turística del mundo, pero tenemos todo para escalar a una posición mejor. Como Presidente de la República, el turismo será un sector prioritario para impulsar el crecimiento económico del país.
Como parte de la estrategia para reposicionarlo como un destino turístico de clase mundial, me comprometí a rescatar el Acapulco tradicional.
Junto con el gobierno local y el Comité de Rescate del Acapulco Tradicional, vamos a impulsar la estructura y los servicios; con instalaciones renovadas y playas limpias, ordenadas y certificadas, tendremos un Acapulco dinámico, moderno y ecológico.
Además de elevar su conectividad aérea, se incluirá nuevamente a Acapulco en los esquemas de promoción turística internacional y nacional. También me comprometí a generar las condiciones, para que, al menos una vez cada dos años, el tianguis turístico regrese a Acapulco.
En mi visita a Chilpancingo, me comprometí a incrementar el abasto de agua potable para las familias de Chilpancingo, y garantizar el abasto para todos.
Para resolver las necesidades de agua de Guerrero es indispensable que apliquemos nuevas tecnologías para desalinizar el agua de mar, y convertirla en agua limpia y segura para la población.
El cambio sí es posible. Juntos vamos a trabajar para que los guerrerenses y todos los mexicanos recuperen la paz y la tranquilidad.










