Nadie dijo que los sintetizadores ochenteros reinarían de nuevo en la música. Nadie avisó de que las hombreras volverían a amenazarnos. Nadie pensó que el gin-tonic saldría del inframundo de los combinados semiviejunos y acabaría imponiéndose a casi todas las demás como bebida chic. Pero así son las modas, cíclicas, caprichosas y capaces de devolvernos espantos a la par que maravillas.
Tomada de:
¿Por qué ahora todos toman ‘gin-tonic’?









