jueves 22 enero 2026
No Result
View All Result
Momento Diario | En el vértice de Puebla
  • Locales
  • Primera Plana
  • Columnas
    • Victor Manuel de la Vega
    • Erick Becerra
    • Apuntes | Rafael Velasco
    • Poder Económico | Adalberto Füguemann
    • Jaime Torroella
    • Pablo Fernández del Campo
    • Pepe Hanan
    • Porfirio Bonilla
    • Genaro López López
    • Luis Alberto González
    • Agnes Torres
    • Tuss Fernández
    • Jesús Manuel Hernández
    • Criterio
  • Municipios
    • Metrópoli
    • Sierra Norte
    • Teziutlán
    • Mixteca
  • Culturales
  • Deportes
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Inseguridad Pública
  • Locales
  • Primera Plana
  • Columnas
    • Victor Manuel de la Vega
    • Erick Becerra
    • Apuntes | Rafael Velasco
    • Poder Económico | Adalberto Füguemann
    • Jaime Torroella
    • Pablo Fernández del Campo
    • Pepe Hanan
    • Porfirio Bonilla
    • Genaro López López
    • Luis Alberto González
    • Agnes Torres
    • Tuss Fernández
    • Jesús Manuel Hernández
    • Criterio
  • Municipios
    • Metrópoli
    • Sierra Norte
    • Teziutlán
    • Mixteca
  • Culturales
  • Deportes
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Inseguridad Pública
No Result
View All Result
Momento Diario | En el vértice de Puebla

El nuevo populismo económico… de lo sublime a lo ridículo

admin by admin
enero 19, 2026
in Poder Económico | Adalberto Füguemann
Economía mundial 2026: estabilidad en el discurso, fragilidad en la realidad

“La política económica consiste en elegir entre lo desagradable y lo desastroso, los economistas eligen lo desagradable, los políticos lo desastroso.”
John Kenneth Galbraith

CUANDO LA DEMAGOGIA VISTE DE CIFRAS Y LAS CIFRAS TERMINAN VISTIENDO DE POBRES A LAS MAYORÍAS: El “populismo económico” -un concepto de política económica que combina las promesas de bienestar inmediato con políticas fiscales expansivas y ayudas directas a sectores amplios de la población- sigue reconfigurando economías y expectativas en todo el mundo. Tradicionalmente asociado con episodios latinoamericanos del siglo XX, hoy reaparece con nuevos rostros y argumentos adaptados a contextos diversos, desde Washington hasta Caracas y Ciudad de México.

En la economía estadounidense actual -en plena discusión fiscal y con tensiones internas y globales- hay síntomas de un populismo “modernizado”, marca “Trump”. Bajo el argumento de protección al ciudadano común, se combinan recortes fiscales que benefician a sectores acomodados con programas masivos de subsidios puntuales (como los pagos directos y expansiones de créditos fiscales iniciados durante la pandemia) que buscan congraciarse con las clases medias y bajas.

El resultado político es una narrativa centrada en “la defensa del pueblo” frente a élites económicas o mercados extranjeros, mientras la estructura fiscal se debilita y el déficit presupuestario crece en un fenómeno que algunos analistas califican como populismo fiscal encubierto.

En Venezuela, el populismo económico ha sido más explícito y prolongado y su fracaso más explícito. Desde las grandes “misiones sociales” financiadas por los ingresos petroleros hasta el control de precios y el endeudamiento creciente, el aparato estatal ha utilizado el gasto público como palanca política central. Aunque estas políticas presumían aliviar la pobreza y mejorar el acceso a servicios, las malas decisiones fiscales, la caída de ingresos petroleros y la crisis institucional han llevado al país a una contracción económica profunda, hiperinflación persistente y una pérdida masiva de poder adquisitivo.

Lo que comenzó como una promesa de redistribución terminó -con el tiempo- en escasez crónica, endeudamiento insostenible y erosión de las instituciones democráticas, lo que ilustra el ciclo clásico del populismo económico, auge de gasto, saturación de expectativas, crisis fiscal y deterioro socioeconómico, todo esto con un forro de corrupción y crimen entronizados.

En México, el debate sobre políticas económicas ha estado marcado por tensiones entre disciplina fiscal y presiones para ampliar el gasto social. Aunque recientes proyecciones y nombramientos oficiales han insistido en mantener la estabilidad y la prudencia fiscal, la expansión de programas sociales y el aumento histórico de la deuda implican tensiones latentes entre las demandas de corto plazo y la sostenibilidad a largo plazo. Todo apunta a que seguimos el modelo venezolano.

La retórica en torno al gasto social y la inversión en sectores clave como energía o infraestructura puede coquetear con un populismo económico que se asocia a promesas de beneficios inmediatos que pueden sobrepasar las capacidades financieras del Estado si no se acompaña de reformas estructurales profundas.

La realidad confirma lo que Dornbusch y Edwards anticiparon hace más de treinta años: el populismo económico no depende de ideología ni de geografía, sino de la tentación universal de gastar hoy y explicar o huir mañana. Estados Unidos lo hace con elegancia financiera, Venezuela lo hizo con brutalidad institucional y México camina por una delgada línea donde la prudencia fiscal compite con la presión política del corto plazo.

TRES MODELOS FALLIDOS: En tres latitudes distintas, el nuevo populismo económico funciona como un espejo deformante, históricamente no hay régimen populista que haya alcanzado el éxito sin inversiones productivas o sin provocar un movimiento armado, como lo hicieron Hitler y Mussolini y hoy el propio Trump y Putin.

En Estados Unidos, el modelo fallido adopta formas sofisticadas, camuflado en rescates sociales y recortes fiscales asimétricos. En Venezuela, es la tragedia repetida de recursos abundantes malgastados en promesas incumplidas. En México, aparece como un péndulo entre bienestar y riesgo fiscal que, a más corto que largo plazo, pudiera convertirse en una guillotina social.

Más allá de etiquetas ideológicas, el núcleo del populismo económico siempre vuelve a lo mismo: prometer soluciones fáciles a problemas complejos, empujando a los países hacia déficits, deuda y tensiones distributivas que, paradójicamente, empobrecen aún más a quienes pretendían beneficiar.

Si el populismo económico fuera un menú de restaurante, sería ese buffet libre donde todo entra gratis… hasta que llega la cuenta y descubres que pagaste por todo, menos por lo que realmente te ayudó.

En la economía estadounidense actual hay síntomas de un populismo “modernizado” y marca “Trump”. Bajo el argumento de protección al ciudadano común, se combinan recortes fiscales que benefician a sectores acomodados con programas masivos de subsidios puntuales (como los pagos directos y expansiones de créditos fiscales iniciados durante la pandemia) que buscan congraciarse con las clases medias y bajas.

Venezuela pone la mesa con platos interminables de subsidios, corrupción y controles que terminan en sobredosis económica, fuga de capitales y migración masiva y, al final, la de pauperización social ante una reacción tardía y militarmente restringida.

México trae una degustación que enciende los focos rojos de la economía… con el chef a la espera de ver si el comensal realmente puede pagar la cuenta. El gasto público no es productivo, las inversiones y el gasto social tampoco y el recurso fiscal se incrementa con una deuda que crece a velocidad nunca antes vista.

Al final, la economía populista es ese plato que se anuncia como “bienestar garantizado” pero que siempre termina con sobrepeso fiscal.

El populismo económico puede levantar expectativas a corto plazo, pero sus efectos a largo plazo suelen ser un lastre para la credibilidad y la prosperidad.

DE FONDO

El actual modelo económico de Mr. Trump no se ha etiquetado formalmente como “populista” en sentido clásico, pero la combinación de grandes recortes fiscales junto con programas de gasto social masivo recuerda fases tempranas del ciclo populista descrito por Dornbusch y Edwards que contempla un estímulo económico sin ajuste fiscal previo, con riesgo de inflación futura y desequilibrios crecientes.

DE FORMA

En el filo de la navaja y agravado por el incremento de corrupción e injerencia criminal, México mantiene una trayectoria de disciplina fiscal irregular, con un alarmante incremento la deuda pública, hay tensiones entre demandas de gasto social y sostenibilidad fiscal. Aquí el riesgo es caer en la fase intermedia del ciclo de populismo económico, sin crisis abrupta, pero con menor espacio fiscal para inversiones productivas, aumento de la pobreza y una baja importante en la producción que, en una tercera etapa podría ser fatal.

DEFORME

Venezuela es el caso paradigmático y el que deberíamos de estudiar para evitarlo. La expansión sostenida del gasto, los controles de precios y de cambio, y el endeudamiento exterior han llevado su deuda pública a más del 300% del PIB y una inflación galopante que ha devastado su economía y poder adquisitivo. ¿Usted apostaría por un modelo así?…

Evolución de la relación Deuda Pública / PIB (2000-2025)

PAÍS200020082015202020232025 
EE.UU.~55%~65%~105%~128%~120%130%Proyectado
VENEZUELA~32%~23%~52%~161%~327%350%Tendencia creciente
MÉXICO~30%~22%~50%~55%~55-60%63.65%Deuda creciente, sin inversión productiva

Tags: económiconuevopopulismoridículoSublime
Previous Post

La BUAP capacita a su personal en temas de seguridad y preparación ante emergencias

Next Post

Luis Astudillo se consolida y apunta a mercados globales en el entretenimiento









Facebook Twitter

© 2023 Momento Diario | Tel: Contacto 2224114014 - Sitio desarrollado por: Focal Creative Studio.

No Result
View All Result
  • Locales
  • Primera Plana
  • Columnas
    • Victor Manuel de la Vega
    • Erick Becerra
    • Apuntes | Rafael Velasco
    • Poder Económico | Adalberto Füguemann
    • Jaime Torroella
    • Pablo Fernández del Campo
    • Pepe Hanan
    • Porfirio Bonilla
    • Genaro López López
    • Luis Alberto González
    • Agnes Torres
    • Tuss Fernández
    • Jesús Manuel Hernández
    • Criterio
  • Municipios
    • Metrópoli
    • Sierra Norte
    • Teziutlán
    • Mixteca
  • Culturales
  • Deportes
  • Nacionales
  • Internacionales
  • Inseguridad Pública

© 2023 Momento Diario | Tel: Contacto 2224114014 - Sitio desarrollado por: Focal Creative Studio.