La gripe es una enfermedad muy poco grave para la mayoría de la población. Pero hay grupos, como los mayores, que sí pueden verse gravemente afectados por la infección, sobre todo porque puede interferir con otras patologías respiratorias y cardiacas. De ahí el interés que las autoridades sanitarias y las sociedades médicas ponen en las campañas de vacunación, que en España acaba de empezar. Además, esta iniciativa tiene que luchar contra otro factor: la mala imagen que se atribuyó a las inmunizaciones durante el invierno de 2009-2010, con motivo de la alarma que se creó alrededor de la llamada gripe A. De hecho ese año la tasa de vacunaciones fue del 65,7% entre la población diana. Al año siguiente esta proporción cayó al 56,9%, según datos del Ministerio de Sanidad . La Organización Mundial de la Salud aconseja que se llegue al 75%.
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La tasa de vacunas antigripales cayó ocho puntos el año pasado









