Casey Stoner es humano. Muchos esperaban su fallo. Creían que debía de llegar en cualquier momento, porque nadie es perfecto y porque su único cero lo provocó Valentino Rossi, que se lo llevó por delante en Jerez. Y el fallo llegó en el momento en que menos lo esperaba nadie, cuando el australiano marchaba en cabeza tras cuatro vueltas iniciales a una velocidad insultante, cuando nadie le hacía sombra ni en la pista -donde abría distancias con el segundo, Dovizioso-, ni en la clasificación -donde Lorenzo, a 44 puntos antes de esta carrera, a 40 ahora, no parece poder dar demasiada guerra-. Pero Stoner se encontró con uno de esos baches que siguen poblando la pista japonesa, que se ha vuelto a asfaltar solo en parte tras el tremendo terremoto que asoló el país el pasado marzo, y perdió la concentración y el control de su Honda, que empezó a zarandearle antes de la curva que da entrada al famoso túnel de MotegI. Cuando echó mano del freno no hubo manera de parar aquella máquina y se marchó recto, dio un paseo por aquella enorme escapatoria y cuando volvió a salir a pista lo hizo en séptima posición.
Ver el artículo:
Stoner también se equivoca









