El portero Jaime Jiménez (Valdepeñas, Ciudad Real; 1980) vivió el 15 de junio uno de los mejores días de su carrera profesional. El Elche, el equipo al que pertenecía, jugaba ese día la ida de la final de los playoffs frente al Granada en la ciudad andaluza. Un buen resultado significaba poner un pie en Primera y Jaime estuvo brillante esa noche. El árbitro señaló en el último minuto un penalti sobre Geijo que lanzó Abel Gómez. El guardameta del Elche lo detuvo, pero el colegiado lo mandó repetir. La tensión en Los Cármenes se multiplicaba. El futbolista del Granada volvió a chutar, esta vez hacia el lado contrario, y Jaime lo volvió a parar. Se levantó, eufórico, chillando emocionado, casi fuera de control. En la ronda anterior, frente al Valladolid, ya fue protagonista por sus paradas y por detener el juego al sufrir, supuestamente, calambres en el descuento del partido decisivo, cuando su equipo tenía el pase en bolsillo. El incidente no le granjeó demasiadas simpatías entre la afición pucelana. Meses después, la situación ha dado la vuelta. A pesar de que salió de los playoffs convertido en un ídolo para la afición del Elche, su renovación se complicó y acabó vistiendo los colores del Valladolid, con el que mañana recibirá a su exequipo (12.00, Canal+ ).
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Jaime no quiere revancha









