Activistas poblanos acusaron penalmente ante la delegación de Procuraduría General de la República a la empresa Monsato por presunto plagio de catorce variedades de maíz criollo.
En la conmemoración del Día Nacional del Maíz, señalaron que la transnacional se ha apropiado de la información genética del grano que se produce en el estado.
A través de la queja formal por el consumo y tráfico de influencia, René Sánchez Galindo, exigió a la empresa de biotecnología más avanzada del mundo regresar la información sobre la investigación y conservación de razas criollas.
En Tlaxcala se creó un movimiento similar y se conoce que sólo en Tamaulipas han conseguido los permisos para la investigación del maíz de esa ciudad.
Los defensores del derecho a la alimentación se pronunciaron a favor de una ley de protección al maíz, eje central de la cocina mexicana.
La entrada de maíz alterado es un serio problema para el país, agrega el texto, pues los maíces criollos representan la memoria genética de la agricultura tradicional mexicana, y el daño a sus secuencias genéticas originales es irreparable al patrimonio natural de México.
Por esto, los maíces silvestres no podrían competir en un mercado potencialmente amplio para plantas libres de transgénicos, revelan expertos en el área.
PATRICIA ESTRADA SÁNCHEZ









