En un país donde la identidad nacional ha sido explicada durante décadas casi exclusivamente desde el encuentro entre lo indígena y lo europeo, resulta imprescindible reconocer la herencia africana como una raíz fundamental de la cultura mexicana. Reivindicar la afrodescendencia no es solo un acto artístico, sino un ejercicio de memoria histórica y justicia social.
Bajo esta premisa, el Instituto de Artes Macuil Xóchitl realizó su cierre de semestre con una muestra artística en la que el alumnado presentó diversas danzas y bailes tradicionales, resultado del trabajo académico y cultural desarrollado a lo largo del ciclo escolar.
El evento, dirigido por la maestra Clara Rivera Escamilla, se convirtió en una manifestación viva de cultura, identidad, ritmo, fuerza y resistencia.
Durante la muestra se presentaron expresiones dancísticas que recorren distintas etapas y raíces de la historia cultural del país, entre ellas la danza prehispánica mexica, la danza de Cristianos y Mexicas (danza de conquista), bailes africanos de siembra y guerra, los Negritos de la zona totonaca del estado de Puebla, bailes afromexicanos, la Danza de Diablos de la Costa de Guerrero y Oaxaca, los Sones de Artesa de Oaxaca y Guerrero, así como el Fandango Veracruzano.
En su mensaje de apertura, la maestra Clara Rivera Escamilla, quien dirigió la ceremonia, destacó que el folclor mexicano es un acto de resistencia histórica y una herramienta de conciencia social, al reflejar la lucha de los pueblos que han sido invisibilizados. Subrayó que ritmos como el son jarocho no pueden comprenderse sin la influencia africana, presente en instrumentos como la marimbola, herencia de hombres y mujeres que se negaron a ser reducidos a la condición de esclavos.
En este contexto, Isabel López Aguilar, estudiante de la Licenciatura en Expresión Artística y alumna de tercer semestre del Instituto de Artes Macuil Xóchitl, compartió su experiencia sobre el proceso formativo que ha vivido dentro de la institución.
“Mi educación como alumna del Instituto de Artes Macuil Xóchitl ha sido muy fructífera, porque no solamente estudio artes ni me dedico únicamente a actuar, bailar o pintar. Dentro del instituto, como alumnado, tratamos de recibir una formación académica completa. Llevamos coro, presentamos nuestras pinturas como proyecto final y, sobre todo, algo muy importante es que como artistas nos sensibilizamos más; tenemos clara la labor de llevar el arte al pueblo, porque al final el arte es del pueblo”, expresó.
Asimismo, señaló que su visión como estudiante de artes ha cambiado a lo largo de su formación.
“Mis ideas como alumna de artes han cambiado, porque ahora no solamente quiero actuar para ser reconocida ni bailar para tener un papel, sino quiero hacerlo para rescatar mi cultura y las tradiciones, y por qué no, las de todo México”.
La muestra artística también abrió la reflexión sobre la deuda histórica que persiste con comunidades afrodescendientes de estados como Guerrero, Oaxaca y Veracruz, donde la riqueza cultural contrasta con la falta de oportunidades. En este sentido, se enfatizó que reconocer la afrodescendencia implica romper con el mito de un mestizaje único y asumir que México es un mosaico cultural complejo, donde esta tercera raíz debe ocupar un lugar central en la vida cultural y social del país.
Finalmente, Isabel López Aguilar invitó al público a acercarse a las actividades del instituto.
“A quienes no nos conocen y a quienes presenciaron este evento cultural, los invito a que se unan a nuestras páginas en redes sociales y sigan nuestros eventos. Todos los eventos que realizamos no tienen ningún costo, son totalmente gratuitos para todo el público”, concluyó.
Con este cierre de semestre, el Instituto de Artes Macuil Xóchitl reafirma su compromiso con un arte que no solo entretiene, sino que educa, cuestiona y contribuye a la construcción de una identidad mexicana más justa, incluyente y consciente de todas sus raíces.










