*Cifras «oficiales» señalan 3379 asesinatos por el Régimen del ayatolá Alí Khamenei
*Más de 10 mil detenidos serán enjuiciados de manera inmediata bajo el argumento de enemigos y “guerra contra Dios”
Irán amenazó este miércoles con lanzar ataques contra bases militares de Estados Unidos y sus aliados en Medio Oriente si Washington interviene en apoyo a las masivas protestas que sacuden al país. El ministro de Defensa iraní, Aziz Nafizardeh, advirtió que cualquier instalación regional que colabore con una ofensiva será considerada un “objetivo legítimo” y prometió una respuesta “dolorosa”. La escalada bélica se materializó con los primeros reportes diplomáticos sobre la evacuación preventiva de personal estadounidense de la base aérea Al Udeid en Qatar, luego de que el presidente Donald Trump afirmara que “la ayuda está en camino” para los manifestantes y mantuviera abierta la opción de una acción militar.
La tensión externa coincide con un endurecimiento de la represión interna. El jefe del Poder Judicial, Gholamhosein Mohseni Ejei, anunció la puesta en marcha de juicios “rápidos” contra los detenidos, justificando la celeridad procesal para delitos de moharebeh o “guerra contra Dios”. Esta política judicial ha encendido las alarmas globales ante la posible ejecución inminente de Erfan Soltani, de 26 años. Mientras el régimen reconoció por primera vez una cifra global de 2.000 muertos durante los disturbios, organismos independientes como HRANA elevan el conteo a 2.571 fallecidos verificados y denuncian que más de 10.000 personas permanecen bajo custodia en medio de un apagón digital que ya supera las 132 horas consecutivas.
La relatora especial de la ONU sobre los derechos humanos en Irán, Mai Sato, denunció este miércoles que el plan del régimen iraní de aplicar la pena de muerte contra los manifestantes es “ilegal” y evidencia una estrategia de las autoridades para utilizar las ejecuciones como herramienta de represión. Sato afirmó que el uso del castigo capital subraya la disposición de Teherán para aplastar las movilizaciones sociales, señalando que tales medidas son incompatibles con un sistema que respete las libertades fundamentales.
La advertencia de la experta independiente se produce en una jornada crítica por la ejecución programada de Erfan Soltani, un joven de 26 años arrestado el pasado 8 de enero durante las protestas antigubernamentales en Fardis, al oeste de Teherán. Soltani fue sentenciado a muerte bajo el cargo de moharebeh —o “enemistad contra Dios”—, una figura legal contenida en la ley islámica iraní que ha sido denunciada internacionalmente por su uso arbitrario contra opositores y manifestantes.
Sato subrayó a través de una declaración en la plataforma X que, incluso si la ejecución de Soltani no se lleva a cabo de inmediato, la sola intención de aplicar la pena máxima y la emisión de sentencias por cargos religiosos demuestran un “desprecio” total por la libertad de reunión y expresión. “La pena de muerte no es la respuesta de un país donde se respeten las libertades de asamblea y de expresión”, sentenció la relatora, sumando la voz de Naciones Unidas a la creciente presión global sobre el régimen de Irán.
Las fuerzas de seguridad de Irán han matado al menos a 3.428 manifestantes durante la represión de las movilizaciones que sacuden el país, informó este miércoles la organización no gubernamental Iran Human Rights (IHR), con sede en Noruega. El organismo detalló que, además de las víctimas mortales, más de 10.000 personas han sido arrestadas desde el inicio de las protestas, las cuales representan el mayor desafío para el régimen teocrático en décadas.
El aumento sustancial en la cifra de víctimas verificadas se debe a nueva información obtenida por la ONG desde el interior de los ministerios de Salud y Educación de Irán. Según el reporte de IHR, la gran mayoría de las muertes, al menos 3.379, ocurrieron durante el punto más crítico del movimiento de protesta entre el 8 y el 12 de enero, periodo en el que las fuerzas estatales intensificaron el uso de fuerza letal en diversas ciudades.
El director de la organización, Mahmood Amiry-Moghaddam, condenó enérgicamente lo que calificó como una “matanza masiva de manifestantes en las calles durante los últimos días”. El organismo advirtió que, pese al elevado saldo de fallecidos reportado este miércoles, la cifra de 3.428 muertos constituye un “mínimo absoluto”, sugiriendo que el número real de víctimas podría ser significativamente mayor debido a las dificultades para documentar casos bajo el actual apagón digital.










